La irrupción en las milongas de Buenos Aires del llamado tango electrónico ha dado paso al nacimiento de una nueva forma de baile, menos apegada a la tradición y con más libertad de movimiento. El fenómeno del tecnotango, una fusión entre los instrumentos tradicionales del tango y sonidos sintetizados por computadores, aterrizó primero -hace casi un lustro- en las discotecas, donde pegó fuerte como música ambient, sobre todo en los after hours. Pero fue en los tradicionales salones de baile de tango de la capital de Argentina, denominados aquí milongas, donde los sonidos electrónicos generaron una verdadera revolución en la danza. Al principio, muchos tradicionalistas se retiraban de la pista al oír un tango electrónico, mientras los turistas que habían ido a curiosear optaban por saltar como si se tratara de un simple tema house.