El español Fernando Alonso (Renault), vencedor del primer Gran Premio de la temporada al imponerse ayer en Bahrein, manifestó antes de abandonar el circuito que era imposible terminar mejor. «Mejor imposible para empezar la temporada, en un circuito que se me da bien, en el 2004 hice la vuelta rápida, el año pasado gané, he vuelto a ganar este año, me gusta conducir aquí, me siento cómodo y qué mejor que empezar el año así», dijo Alonso.
El campeón del mundo añadió que «siempre es emocionante ganar, pero cuando lo haces por un segundo de diferencia o con una dura lucha hasta el final o la lucha que hemos tenido en la segunda parada e ir solo líder las últimas veinte vueltas, te da más emoción y ganas con más rabia, así que he disfrutado mucho de la victoria».
Señaló que la de ayer «ha sido una carrera muy diferente a las del año pasado, donde íbamos más conservadores, aguantando los neumáticos, cuidando todo un poco y hoy ha sido una carrera más a lo loco, tirando siempre al máximo. Michael me presionaba a mí, yo hacía lo mismo y hemos hecho una carrera de 57 vueltas de crono, al máximo de revoluciones, al máximo de lo que dan los neumáticos y ha sido una carrera bonita, en la que no hemos tenido un momento de respiro».
El segundo repostaje
Indicó que «después del segundo repostaje tampoco pensaba salir delante de él, pensaba que iba a salir como en el primero, que el paró unas vueltas antes y yo salí más o menos a la misma distancia y pensé que iba a salir detrás de él. Los coches que llevaba delante tampoco me han molestado mucho y no he perdido tiempo con ellos. Más que nada protestaba porque no veía banderas azules y para que avisasen a los comisarios para que las sacasen, pero a los doblados les debieron avisar por radio, porque la verdad es que se apartaron siempre muy bien y no tuve muchos problemas», añadió.
Fernando Alonso explicó que «en las últimas vueltas iba a un segundo y pico y por culpa de unos doblados se acercó a ese medio segundo, a falta de cinco o seis vueltas entonces di al máximo, los neumáticos ya no me preocupaban, no tenía que conservar nada, dar las últimas cinco vueltas a tope y ya terminar la carrera con mas seguridad».
«Está detrás, seguro»
El momento cumbre de la carrera, su incorporación a pista después del segundo repostaje lo relató de la siguiente manera: «Cuando dejé el pit lane miré a la izquierda por el poco ángulo que tiene el retrovisor, que mira más hacia atrás y no hacia ese ángulo de la pista, y no lo vi, pensé que iba a estar muy por delante porque al no verlo delante mío, dije está detrás, seguro».
«Justo al frenar, cuando empecé a tomar la curva, vi el morro rojo por el interior, intenté seguir recto, arrinconarle contra el exterior de la curva, para que tuviese que parar ahí y yo acelerar antes y salir mejor que él. Salió todo bien y sabía que la victoria estaba en mis manos si no cometía errores, porque los coches eran tan parecidos y a un ritmo tan igual, que adelantar iba a ser imposible».