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Lunes, 13 de marzo de 2006
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CULTURA
La necesidad de una advertencia
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LOS LIBROS
El Papa Juan Pablo II ha muerto. Centenares de miles de católicos llegan a Roma para el funeral, y algo más de un centenar de cardenales se preparan para el cónclave. El día antes del magno sepelio, cuando Roma está tomada por la Policía, se descubre el cadáver de un cardenal que ha sido mutilado. Los investigadores se enteran entonces de que horas antes otro purpurado ha sufrido la misma suerte, pero el Vaticano lo ha ocultado. Un asesino en serie está al acecho y amenaza a quienes deben elegir Papa.

Editorial RocaUn grupo denominado Illuminati, formado por enemigos declarados de la Iglesia, ha ocultado en el Vaticano una cantidad suficiente de antimateria como para volar el pequeño estado. El día que va a reunirse el cónclave para la elección de nuevo Pontífice, los cuatro favoritos al cargo son secuestrados. El camarlengo deberá hacer frente a una amenaza terrible: los cuatro serán asesinados de manera sucesiva en breve período de tiempo, y finalmente, a media noche, el cónclave saltará por los aires.

Editorial Umbriel y Círculo de Lect. Un sacerdote recoge una de las últimas frases de León XIII en su lecho de muerte: «Yo no soy el Papa». Un siglo después, cuatro miembros de la Curia investigan el asunto y llegan a la conclusión de que, de haber sido cierta la suplantación de varios años que se apunta, los cardenales nombrados en ese tiempo no habrían tenido legitimidad para elegir al sucesor del Papa muerto. El dogma de la sucesión apostólica sería falso porque el cónclave no habría reunido a quienes estaban de verdad llamados a la elección.

Editorial RocaEl Papa ha muerto. Los cardenales se reúnen en cónclave para elegir a su sucesor, pero pasan los días, las semanas y los meses y ningún candidato obtiene los votos suficientes. El mundo comienza a desinteresarse por la elección, mientras dentro del Vaticano por un lado se tejen y destejen extrañas alianzas y por otro se suceden plagas similares a las bíblicas. Un cardenal muere en extrañas circunstancias, otros parecen enloquecer y los purpurados y sus asistentes sufren alucinaciones.

Editorial Alfaguara

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Muchas de las denominadas novelas históricas deberían llevar en un lugar destacado una advertencia que dejara muy claro al lector que todo lo que en ellas se cuenta es falso. Lo dice tajante el historiador Juan María Laboa, autor de numerosos libros sobre la Iglesia, el Papado y los cónclaves. Laboa no oculta su irritación ante lo que él considera un abuso cometido por unos cuantos autores que presentan como verdades incontestables -aunque sea en un libro calificado como una novela- lo que no es más que pura ficción.

«Sólo una sociedad tan inculta como la nuestra puede aceptar como verdad lo que se dice en algunas de esas novelas», comenta. «La literatura es ficción, pero el problema es que a veces se usan nombres y situaciones reales para engañar. En la antigüedad sí hubo algún cónclave que llegó a durar incluso años. Es verdad que puede haber discusiones entre los diferentes grupos de opinión, y por eso no se elige nunca Papa el primer día», explica. «Pero de eso a hablar de crímenes, o conspiraciones...». Laboa comprende, pese a todo, la fascinación que una reunión así ejerce sobre todo el mundo. «Yo he estado en la plaza de San Pedro en seis cónclaves, y allí se reúnen miles de personas. Es muy sugerente el método de elección, su antigüedad, la posibilidad de la sorpresa. Eso es atractivo para la gente, así que no me extraña que los escritores acudan a ese ambiente para vender. La gente no va a misa pero está fascinada con lo religioso».



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LA VERDAD DIGITAL, S.L. (SOCIEDAD UNIPERSONAL). Camino Viejo de Monteagudo s/n. 30160. Murcia. CIF: B73096802.
Inscrita en el Registro Mercantil de Murcia al Tomo 1.709, Libro 0, Folio 41, Sección 8, Hoja nº MU34509, Inscripción primera.

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