David Beckham jugó lesionado el miércoles en Highbury y se perderá el partido del sábado en Mestalla contra el Valencia, en un duelo directo de lucha por la Liga de Campeones. El extremo inglés desveló ayer que se lesionó durante el calentamiento previo al encuentro contra el Arsenal y anunció que deberá estar «entre cinco y seis días» de baja.
Pero lo de Beckham es apenas un pequeño bache en el reguero de infortunios blanco. Fernando Martín cuenta con un reto apasionante a partir de hoy: acertar con una política deportiva adecuada a los nuevos tiempos que vive el fútbol europeo.
Una vez que resuelva el enigma de si habrá o no elecciones a medio plazo, lo que es evidente es que los meses de marzo y abril son decisivos siempre en cualquier club para ultimar la temporada venidera. Y todo apunta a que ese objetivo lo debe de ejecutar Fernando Martín en las próximas semanas. ¿Y ahora qué? Se pregunta el aficionado. ¿Cuál debe de ser el estilo del nuevo Real Madrid? ¿Cómo quiere jugar? ¿Qué modelo se puede copiar de otros clubes? Porque copiar las cosas buenas es de listos.
Arséne Wenger le pintó la cara al Real Madrid. Con una defensa de imberbes, con chicos de 20 años de media. Ahí, en el viejo Highbury, tiene Fernando Martín un buen espejo. Algo habrá hecho bien Wenger. El tiene un plan, pero sobre todo cuenta con algo mejor: es previsor. Se marchó Vieira, pero formó a Cesc y trabaja ahora con Diaby, la gran estrella de la selección sub '21 de Francia.
El Madrid abre escuelas en Africa, son centros cuyo fin es la obra social, algo meritorio y loable sin duda. Pero no son academias de fútbol en el sentido estricto. Desde la llegada de Samuel Eto'o al Real Madrid, un fichaje de Pirri, el club nunca ha confiado en ese continente, y de ahí van a salir buenos futbolistas siempre.
Cuando Florentino Pérez llegó al Real Madrid, Zidane y Figo eran grandes futbolistas reconocidos mundialmente. Eran fichajes claros, valores seguros. Buenas contrataciones, sin duda. Ahora, el problema es que hay más de diez, incluso veinte, de gran nivel, que posiblemente no sean ni mucho menos como Zizou y Figo. Pero es lo que hay. Sólo basta con echar un vistazo al Lyon, al Arsenal, al Chelsea, al Liverpool, al Milán. Más de veinte jugadores en Europa podrían jugar tranquilamente en el Madrid.
Fernando Martín maneja un nuevo panorama. Y por eso, su entrenador debe tener claro a qué quiere jugar. Xabi Alonso, Cesc Fábregas. Los dos no cuestan menos de 30 millones de euros. Ibrahimovic, Adriano, Zokora, Yaya Touré, un tipo de banda izquierda -Malouda, en Lyon-, ese es el perfil de futbolista que camina con solvencia en Europa.
Capello, el preferido
Pero es el nuevo entrenador del Real Madrid quien debe dar el visto bueno. Fernando Martín es inteligente y está en ello. Fabio Capello es su preferido y el italiano debe dar con urgencia el paso adelante y aconsejar en la sombra si acepta el proyecto porque el Juventus está ya en cuartos de final de la Liga de Campeones. Y Capello no puede desviar su atención cuando está jugando en Europa.
El Madrid, en cualquier caso, tampoco necesita una revolución de arriba a abajo. Con cuatro refuerzos más, el apoyo del filial, ahora más desmotivado que nunca, y unas bajas lógicas, al Madrid sólo le hace falta levantar la moral y poner vértigo, desmarques de ruptura y velocidad a su juego, argumentos innegociables en 2006. Jugar al pie ya es historia.