Ningún analista acertó. Como se estrenó el pasado mayo y ya se encontraba en DVD, decían, Crash no tenía posibilidades frente a rivales que habían ocupado más espacio en los medios: Brokeback Mountain y Buenas noches, y buena suerte. Los productores del filme, a la greña en las últimas semanas para ver quién subía al escenario, tampoco hacían prever que este drama coral se aupara con el Oscar gordo. Un triunfo para su director, Paul Haggis, escritor de Million Dollar Baby y miembro de la Cienciología, que consigue asimismo el galardón al mejor guión adaptado.
Y es que Crash atesora un libreto confeccionado para deslumbrar en las escuelas de cine, con un sinfín de personajes que entrecruzan sus destinos y peripecias que se cierran como en un círculo al final del metraje. Un montón de estrellas renunciaron a sus cachés para participar en la enésima variación de Vidas cruzadas, una mirada a la deshumanizada, insolidaria y racista Los Ángeles a partir de un accidente de tráfico. Haggis escribe personajes que son moralejas con patas: un policía racista que encontrará la redención salvando a una chica negra, casada a su vez con un rico realizador televisivo al que el dinero no le salva de ser humillado; una burguesa que encontrará a su única amiga en su asistenta hispana Su jugada maestra, repartir 130.000 copias en DVD entre los miembros del Sindicato de Actores, el gremio más numeroso entre los votantes de la Academia.
Por otro lado, Ang Lee, Nacido en 1954 en Taiwán, estudió en EE UU y trabajó con Spike Lee antes de debutar como director en 1992 con Pushing Hands, donde exploraba los conflictos generacionales y culturales de los orientales que viven en América. La comedia que le puso en el mapa un año después, El banquete de bodas, presentaba a un homosexual que montaba un matrimonio de mentirijillas para satisfacer a sus padres taiwaneses. Comer, beber, amar, nominada al Oscar de habla no inglesa, certificó su pulso para el melodrama y le aupó a la categoría de autor de prestigio en Hollywood.
Dramas de época -Sentido y sensibilidad-, retratos de la hipocresía sexual en EE UU -La tormenta de hielo-, superhéroes para adultos -Hulk- y el no va más en el cine de las artes marciales -Tigre y dragón- preceden a Brokeback Mountain. La contradicción que supone que el mejor director del año no dirija la mejor película sugiere que el cine americano quizá no esté preparado para que el western salga del armario.