Los papeles de rarito le han convertido en un robaescenas. Philip Seymour Hoffman (Fairport, EE UU, 1967) no podía acceder a su primer gran protagonista dando vida a un galán al uso. Lo suyo son los inadaptados de la sociedad, los freakies con corazón. El enfermero sensible de Magnolia y el ayudante de producción gay de Boogie Night rezuman dolor y humanidad. Claro que los académicos adoran las transformaciones, y esta luminaria de Broadway ha sabido transformarse en el escritor Truman Capote. Calca su aspecto físico, sus ademanes amanerados y, sobre todo, una voz chillona y cantarina, seña de identidad del autor de A sangre fría. Lástima que el doblaje al castellano hurte el 50% de una composición espectacular y contenida a la vez: Hoffman se mueve a sus anchas como la sofisticada y locuaz víbora de las fiestas de Manhattan, pero comunica dolor y amargura durante la escritura de su libro más famoso.
El director Paul Thomas Anderson no ha sido el único director independiente en adorar sus excéntricos personajes, merced a un físico diferente. Los hermanos Coen y Todd Solondz han echado mano de este pelirrojo con sobrepeso, desenganchado del alcohol a los 22 años, que nunca le ha hecho ascos al cine comercial. Junto a perlas como Magnolia y Happinness encontramos en su filmografía títulos comerciales: El talento de Mr. Ripley, Y entonces llegó ella . Este verano, ya con el Oscar en la mano, le veremos como villano en Misión imposible 3 haciéndole la vida imposible a Tom Cruise.