La Verdad Digital
Domingo, 5 de marzo de 2006
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OPINIÓN
VIVIR PARA CONTAR
Dólares
De nuestros actuales directores de cine Pedro Almodóvar es el que goza de un mayor reconocimiento internacional, pese al debate doméstico que suscita cada vez que estrena uno de sus apasionados melodramas. Hasta ahora ha hecho oídos sordos a los cantos de sirena de la todopoderosa industria de Hollywood, quizá por la convicción de que su delirante universo de mujeres apasionadas, travestidos y ardientes homosexuales, con la guinda de abuela manchega incorporada, tenga un difícil encaje en la influyente clase media norteamericana, tan pacata en lo tocante a cuestiones de sexo. Aunque a la vista de la aceptación de Brokebak Mountain todo se andará.

Una constante en muchas de sus películas son las situaciones y los personajes relacionados con el trasplante de órganos. Su cine ha ido ganando en prestigio a la par que el de esta alternativa quirúrgica en España, abanderada por la eficaz Organización Nacional de Trasplantes. Pero aunque el cineasta no se haya decidido a mudar sus escenarios de desmelenada modernidad, símbolo visual de la transición, sí que lo ha hecho en calidad de experto consultor Rafael Matesanz, alma mater de esta organización desde su creación. Invitado por el influyente IOM para exponer las razones del auge del modelo español, ha reflexionado a su regreso sobre sus experiencias con una mezcla de sorpresa y de llamada de atención. Después de debatir distintas alternativas con sus anfitriones, agobiados por el abismo creciente entre donaciones y necesidades, la propuesta más novedosa que escuchó fue la posibilidad de remunerar a los donantes. Contingencia avalada por algunas corrientes de opinión de aquel país maquillada con diversos formulismos. Desde la inevitable apelación a la ética, pasando por razones de índole filosófica que se remontan nada menos que a la teoría de los órganos internos redundantes apoyada por Santo Tomás de Aquino, Locke o Kant, hasta una delirante especie de economía de trueque con las clases más desfavorecidas cuya magnanimidad se podría compensar con el aumento de las prestaciones sanitarias y sociales.

Propuesta impensable entre nosotros donde el altruismo es un eficaz banderín de enganche. Derivado por una parte de un profundo sentimiento de solidaridad, explicable a la luz de nuestra peripecia histórica común y que es uno de nuestros activos más preciados. De otra gracias a la labor de concienciación, en un momento tan sensible como el de la muerte de un ser querido de un competente equipo de profesionales, a una infraestructura que funciona con la precisión de un reloj suizo en un asunto en el que el tiempo resulta crucial y a unos resultados técnicos envidiables. Sin embargo Matesanz tiembla ante la perspectiva de que cualquier novedad arrastrada por los vientos que soplan desde Pittsburg, pionera en este tipo de cirugía, se tome aquí al pie de la letra y origine un debate no deseado, sobre todo en el esperanzador campo de los donantes vivos.

Como un aldabonazo para confirmar sus temores cuando entran en juego consideraciones económicas, esta semana ha sido noticia destacada la redada llevada a cabo por la fiscalía de Nueva York en un tanatorio en el que se obtenían tejidos de cadáveres para su venta sin ningún tipo de control. Se ha destapado un mercado negro propio de un guión de película de terror de serie B ambientada en la época victoriana con decorados lóbregos y neblinosos. Nosotros por ahora queremos seguir pecando de optimistas y pensar que es posible mantener el adecuado nivel de donaciones y aumentarlo si cabe con el recurso al desinterés y la filantropía. De este modo no será necesario abandonar los castizos ambientes almodovarianos coloristas y desenfadados, aún a riesgo de ser tachados de folletinescos, para sustituirlos por otros con tintes de tragedia shakesperiana a lo Mercader de Venecia, que por fortuna, por el momento, nos resultan ajenos.



Vocento
LA VERDAD DIGITAL, S.L. (SOCIEDAD UNIPERSONAL). Camino Viejo de Monteagudo s/n. 30160. Murcia. CIF: B73096802.
Inscrita en el Registro Mercantil de Murcia al Tomo 1.709, Libro 0, Folio 41, Sección 8, Hoja nº MU34509, Inscripción primera.

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