El Partido Popular acusó ayer al Gobierno de «manipular» las cifras de asistencia a la manifestación convocada el pasado domingo en Madrid por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) para exigir al Ejecutivo que no negocie con ETA. Al término de la marcha, los convocantes cifraron en 1.750.000 los asistentes; la Comunidad de Madrid afirmó que 1.400.000 personas secundaron la marcha, pero la Delegación del Gobierno en Madrid cifró en 110.989 el número de manifestantes.
El secretario ejecutivo de Libertades Públicas y Justicia del PP, Ignacio Astarloa, afirmó este domingo que la manifestación del sábado fue «histórica por su dimensión y su significado» y afirmó que el Ejecutivo «está manipulando el número de personas» que salieron a la calle. Los populares consideran que una evidencia de esa manipulación es la abismal diferencia entre los datos aportados por la AVT y la Comunidad de Madrid y los que facilitó la Delegación del Gobierno. «Es ridículo, un insulto a la inteligencia de las personas normales», insistió Astarloa, quien acusó a Zapatero de no tener «inconveniente en utilizar el engaño para no reconocer la voz de la calle». El dirigente del PP insistió en que el jefe del Ejecutivo debe «rectificar inmediatamente» ante el «clamor de una sociedad» que el sábado «le dijo que está llevando a cabo una política antiterrorista totalmente equivocada».
Con esas apreciaciones coincidió el presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, Francisco José Alcaraz, quien también tachó de «insulto a la inteligencia» las cifras facilitadas por la Delegación del Gobierno. Alcaraz exigió, por ello, la dimisión del delegado del Ejecutivo en Madrid, Constantino Méndez.
La Delegación del Gobierno en Madrid hizo público ayer un informe sobre la marcha elaborado por la Dirección General de la Policía, que cifra los asistentes en 110.989 personas. Las cifras facilitadas por los organizadores son, aseguran, fruto de datos recabados por los miembros del servicio de orden de la marcha durante su celebración. La Comunidad de Madrid explicó en un comunicado que cifró en 1.400.000 los manifestantes tras constatar que éstos no ocuparon sólo la calle Serrano, sino que las calles adyacentes «se han visto desbordadas por la masiva asistencia de ciudadanos».