Como en una película de suspense. cada vez se aproxima más el terror con alas. Todos los días vemos en la tele las aves muertas por la gripe aviar. Primero fue en el Mediterráneo oriental, después en África y ya se están dando casos en Centroeuropa: estamos rodeados. El mayor temor nos viene de las aves migratorias, que pronto se aposentarán en nuestros humedales. Si los ecologistas no se hubiesen empeñado tanto en conservarlos, tendríamos ahora menos riesgo; no hay bien que por mal no venga. Antes se decía aquello de 'ave que vuela, a la cazuela', pero ahora no las queremos ni en pintura. Se están organizando campos de exterminio volátil, una solución final, que recuerda a la del Tercer Reich. Como la epidemia no se controle van a desaparecer los cisnes unánimes en el lago de azur, del verso de Rubén Darío. Al David de Miguel le podrán calzones, para que no enseñe el pajarito, y se confinará a los adolescentes, por estar en la edad del pavo. El lago de los cisnes de Tchaikovsky tendrá que ser desinfectado y en el próximo festival de Bayreuth se exigirá que aparezca el misterioso caballero Lohengrin en una barca de motor y no arrastrada por un cisne, como impone el libreto de la famosa ópera de Wagner, La gazza ladra·(la urraca ladrona), de Rossini será sometida a estrictos controles sanitarios, la Maja de Granados no querrá que el ruiseñor se le acerque, y se prohibirá terminantemente bailar La muerte del cisne, de Saint-Saëns, que tanta gloria dio a la Pavlova. Tan sólo nos inspirará confianza El pájaro de fuego, de Strawinsky, porque el virus no puede sobrevivir con su alta temperatura.
Nadie quiere escuchar el canto del cisne, ese bello lamento que según la leyenda, entona la elegante palmípeda antes de morir. Toda la volatería está bajo sospecha: la gallina Turuleta, el pavo real muy mono (que se daba mucho tono), el pollo pera, la polla roja y sus hijos, el gallo de San Pedro, el gallo de Morón, y el del coronel, que no tenía quien le escribiera, el halcón que se le perdió a Calixto, el pato Donald y su tío Gilito, el águila bicéfala, el buho de Minerva, el loro de los chistes, la cigüeña que viene de París, la paloma de la paz y el palomo cojo, la tortolica de Fontefrida, 'que está viuda y sin amor', la avecica que mató el ballestero en el romance, la pájara pinta, el cuco del reloj, las oscuras golondrinas, los pájaros de Hithcock, los pájaros de cuenta y los de mal agüero. En un coto de caza ha aparecido una perdiz aquejada de fuertes mareos, pero, afortunadamente, se ha descartado que padeciese la enfermedad, pues quien la estaba mareando era el Gobierno, con sus declaraciones sobre el terrorismo.