La ola de violencia sectaria sigue viva e inquietante en Irak, pese a las medidas de seguridad aplicadas para controlar la situación en varias provincias del país, incluido Bagdad, donde ayer fueron hallados otros 25 cadáveres con disparos.
Al menos catorce de los fallecidos pertenecían a efectivos de las fuerzas 'Al Maghauir', un cuerpo de elite del Ministerio del Interior, encargado en los últimos días de la protección de santuarios suníes y chiíes. «Los cuerpos fueron encontrados frente a una mezquita suní en el oeste de Bagdad y cerca de ellos había dos vehículos de la Policía totalmente quemados», dijo el capitán Salam Jatab. También señaló que los agentes descubrieron otros once cadáveres sin identificar en distintas áreas de la capital del país del Golfo.
La aparición de estos cuerpos, que eleva a más de doscientas las víctimas mortales de la violencia sectaria de los últimos tres días, coincidió con otras acciones sangrientas, como la que se registró en Baquba y costó la vida a trece chiíes.