En la Plaza de Colón, donde finalizó la protesta, el presidente de la AVT leyó un manifiesto en el que rechazó cualquier clase de negociación con ETA. Francisco José Alcaraz dijo que «no se les puede premiar porque lleven mil días sin matar» y aseguró que las víctimas quieren la paz «pero no a cualquier precio.
Alcaraz avisó de que las víctimas del terrorismo «no estamos dispuestas a someternos al vergonzoso, demencial y siniestro proceso de pacificación que el Gobierno quiere vendernos 'sin vencedores ni vencidos'». «Por eso, desde aquí, decimos muy alto y muy claro ¿en mi nombre, no!», recalcó.
Alcaraz acusó al presidente del Gobierno de dedicar «sus máximos esfuerzos» a «no desagradar a Batasuna-ETA» y le recordó que, aunque la banda lleve mil días sin matar, no ha dejado de poner bombas en todo este tiempo. Por eso, pidió al Ejecutivo que «los únicos interlocutores» con ETA sean las fuerzas de seguridad del Estado y los jueces, para que los terroristas vayan a la cárcel y cumplan «íntegramente sus penas sin ningún tipo de beneficio».
La AVT logró llenar cerca de 200 autobuses para trasladar hasta Madrid a centenares de sus afiliados. Muchos portaban ikurriña',senyeras y banderas del resto de las comunidades, desde las que se habían desplazado. Destacaron por numerosas las representaciones llegadas desde Murcia, el País Vasco y Andalucía.
Para el presidente de la AVT, más de 30 años de terrorismo etarra «no pueden acabar con una rendición del Estado de Derecho y la humillación de las víctimas y, por ende, de toda la sociedad española».
«Sí queremos la paz, pero no a cualquier precio», proclamó Alcaraz, que agregó que los manifestantes quieren la paz «que proporcionará la derrota de la banda terrorista» y no la que «amparada en proyectos políticos, legitima a los verdugos».