Decenas de miles de personas se echaron a la calle ayer en Madrid para exigir al Gobierno que no negocie con ETA y que garantice que los terroristas no lograrán ninguna contrapartida política a cambio del cese de su actividad. La manifestación, convocada por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) y apoyada por casi setenta colectivos, fue una contestación multitudinaria a la política de Zapatero, a quien los manifestantes tacharon de «traidor» y «mentiroso».
El presidente de la AVT, Francisco José Alcaraz, leyó al término de la marcha un duro manifiesto en el que afirmó que «no debemos permitir por un día más que el Gobierno se arrodille ante ETA». «Así nos los exige -subrayó- el sufrimiento de miles de familias» y «el sacrificio de las personas que día a día se juegan la vida en la Comunidad Autónoma Vasca». Alcaraz apostilló una frase reciente de Zapatero y confirmó que «estamos ante el principio del fin», pero no de la banda terrorista sino «de la impunidad de la que ETA y su entorno vienen gozando».
Alcaraz se felicitó por el «éxito» de la convocatoria, a la que se sumaron miles de ciudadanos -un millón cuatrocientos mil, según la Comunidad de Madrid, ciento diez mil, según la Delegación del Gobierno- pese al frío y la lluvia, que hizo acto de presencia 40 minutos después del comienzo. La céntrica calle Serrano, por la que transcurrió la marcha, estaba ya abarrotada a las cinco de la tarde, media hora antes de su inicio oficial. La Plaza de Colón, punto de destino y lugar de lectura del manifiesto final, aparecía también intransitable a esas horas.
Los colectivos que apoyaron la protesta partieron desde la plaza de la República Argentina tras una gran pancarta con el lema «Por ellos, por todos ¿........ en mi nombre, no!». La frase era casi idéntica a la empleada por los organizadores en la manifestación del pasado mes de mayo, después de aprobar el Congreso de los Diputados una moción de apoyo al diálogo con ETA si esta organización expresara su voluntad de dejar las armas.
(Pasa a la pág. 34)