Una encuesta del CIS sobre el Estado autonómico recién publicada informa de que el 77,4% de los ciudadanos a los que se pregunta si cree que su comunidad autónoma es una región o una nación responde que una región, en tanto sólo el 13,4% asegura vivir en una nación. Sólo en Cataluña hay más ciudadanos que consideran que su comunidad es una nación (el 44,7% frente al 40,4%) porque en el País Vasco los porcentajes respectivos son 38,2% y 43,6%. En Galicia, la proporción es semejante a la media estatal (región: 74,6%; nación: 17,0%) y en Andalucía los porcentajes son 6,9% y 85,8% respectivamente. Es, en fin, manifiesto que salvo en Cataluña, donde el nacionalismo ha terminado afectando al lenguaje, no existen demasiadas dudas: la nación es España, y sus partes son, semántica y políticamente, regiones. Parece mentira que todavía tengamos que perder el tiempo en tales disquisiciones, que se fundan en la reclamación nacionalista de los derechos colectivos, muy dudosos para cualquier verdadero demócrata.