Cuando un menor se encuentra en situación de desamparo, Bienestar Social activa un protocolo que se inicia con el apoyo y ayuda a la familia para intentar que el núcleo familiar no se desintegre. De no conseguirse, se busca a la familia extensa del menor para que se haga cargo de él.
En el caso de que este objetivo tampoco se consiga, el niño será internado en el centro de protección de menores Arco Iris, desde donde será derivado a un acogimiento de medio-largo plazo.
Para este último fin, la Consejería de Bienestar Social cuenta con siete pisos de acogida que tiene una media de ocho plazas con los que intenta normalizar la vida del niño. Estas viviendas suelen acoger a niños de la misma edad para no generar conflictos generacionales entre ellos. Cuando cumplen la mayoría de edad, los chicos de hasta 24 años se pueden instalar en pisos de autonomía personal.