Pese a ser una de las comunidades autónomas más áridas de España, la Región de Murcia posee una enorme riqueza paisajística. Entre el mar y la montaña, Murcia se convierte en tierra de contrastes. Así, a poco más de un centenar de kilómetros de la costa se elevan sistemas montañosos y altiplanos, lugares de una gran diversidad medioambiental, que han sido ocupados por el hombre desde la Prehistoria. El paso de este hombre primitivo por la Región, sin embargo, no ha sido silencioso. En cuevas y acantilados aún encontramos las huellas artísticas de los antiguos pobladores de estas tierras.
La Región cuenta con más de 120 conjuntos de arte rupestre prehistórico que abarcan una cronología desde el Paleolítico Superior hasta la Edad del Bronce. Durante estas etapas culturales se desarrollan varios tipos de arte que son: lineal-geométrico, levantino y esquemático -entre el 5.000 y el 2.000 antes de Cristo-, conjuntos estos últimos a los que corresponde las encontradas en la Sierra de la Pila.
El arte rupestre levantino es una manifestación cultural única que corresponde a una sociedad prehistórica que habitó las principales sierras y paisajes montañosos del arco mediterráneo de la Península Ibérica. En él aparecen animales y seres humanos, formando composiciones rituales, de caza, de recolección, de danza y de guerra.
Entre los yacimientos murcianos destacan el del Monte Arabí en Yecla, con pinturas de estilo esquemático de Abrigo del Mediodía. Son las primeras pinturas rupestres descubiertas en Murcia. También de gran importancia es el yacimiento de El Milano, en Mula, con pinturas tanto levantinas como esquemáticas. Además, a 1.200 metros de altitud sobre el nivel del mar, en un paisaje de alta montaña encontramos en el Calar de la Santa, en Moratalla, un primer grupo de sesenta figuras de humanos y animales agrupadas en varias escenas y un segundo conjunto con catorce motivos principalmente humanos, que parecen formar un desfile de carácter militar. Pero tampoco se puede olvidar el conjunto de Los Grajos, en Cieza. En sus paredes llama la atención la presencia de figuras humanas y de cuadrúpedos. Entre las primeras se identifican un número muy abundante de mujeres danzantes. Otros yacimientos murcianos que destacan son los de Cuevas de la Palomas, Cueva del Humo en Cehegín, Abrigos del Pozo en Calasparra o la Cueva del Peliciego en Jumilla.
Ahora, al repertorio de conjuntos arqueológicos se añade el descubierto en Abarán por la Asociación Cultural La Carrahila.
FUENTE: www.carm.es