El Gobierno de Castilla-La Mancha se ha marcado como objetivo para el 2012 que el 100% del consumo energético de los castellano-manchegos proceda de energías limpias. En la actualidad, y según datos de la Comisión Nacional de la Energía, este porcentaje se sitúa en el 39%.
Según el consejero, «Castilla-La Mancha, sus ciudadanos y su Gobierno están comprometidos con un modelo energético sostenible que, además de generar energía limpia, se ha perfilado en los últimos años como un yacimiento industrial, situado en la vanguardia tecnológica, y de empleo de primera magnitud».
Una apuesta que Díaz-Salazar califica de «fundamental» en un momento en el que el debate sobre la producción y el uso de la energía está de plena actualidad por tres grandes cuestiones: el agotamiento de los combustibles fósiles, la contaminación y un incremento del consumo derivado tanto del aumento demográfico como de la expansión de nuevas economías emergentes, especialmente las del continente asiático». «En este contexto tiene más importancia que nunca diseñar y definir una política energética que dé respuesta a estas tres grandes cuestiones: se presente como alternativa a los combustibles fósiles; sea una energía limpia y finalmente cubra la demanda de nuestros ciudadanos e industrias sin comprometer las necesidades de generaciones futuras», asegura el titular de la cartera regional de Industria y Tecnología.
Política en marcha
Al respecto, añade que «el Gobierno de Castilla-La Mancha lo entendió así y desde hace años viene poniendo en marcha una política energética basada en la producción de fuentes renovables que armonizan el crecimiento industrial, el progreso social y el uso racional de los recursos con los que contamos». Así, en el campo de la energía eólica, a día de hoy Castilla-La Mancha es, después de Galicia, la segunda región en potencia eólica instalada con 1.893 megawatios. A diario 54 parques eólicos producen energía repartidos por todo nuestro territorio y existen 14 más en construcción.
Junto a la eólica, Castilla-La Mancha cuenta con numerosas instalaciones y proyectos de energía termosolar, biomasa, purines y fotovoltaica. Otro hecho que demuestra, a juicio del consejero, «este compromiso es que Castilla-La Mancha ha acogido proyectos innovadores desde el inicio de las energías alternativas como la primera gran planta fotovoltaica, dos plantas solares térmicas de alta temperatura o los ensayos para diseño de prototipos de aerogeneradores para uso marino».
Un dato que, según Díaz-Salazar, «habla de nuestro compromiso con el medio ambiente y las renovables es que el Gobierno de Castilla-La Mancha se ha marcado como objetivo para 2012 que el cien por cien del consumo de los castellano-manchegos proceda de energías limpias».
En el 39%
En estos momentos, y según datos de la Comisión Nacional de la Energía, este porcentaje se sitúa en el 39%.
«Este hecho viene a dar respuesta a la segunda gran cuestión que es la necesidad de preservar el medio ambiente y garantizar el mejor entorno natural a nuestros descendientes», añadió.
Sobre la unión de la energía con el progreso de la industria, en Castilla-La Mancha la energía es el primer subsector industrial, ya que aporta el 19'3 por ciento del VAB industrial, casi dos puntos por encima de la media nacional. Y a ésto, el consejero vincula otro dato: «las energías renovables están atrayendo a Castilla-La Mancha un tejido industrial que se sitúa en la línea de vanguardia tecnológica y en consonancia con la investigación que requiere la energía renovable».