Temor y temblor. Pasan los años, se reduce la edad de los protagonistas, aumenta -tampoco demasiado- su educación sexual, crecen las precauciones, mejoran las condiciones en cuanto al escenario y el ambiente en general, pero la primera relación sexual sigue estando rodeada de nervios, aderezada con alcohol para darse ánimos y poblada por más miedos de los razonables. Esther Porta, especialista en psicología del sexo, que ya ha publicado otros trabajos sobre la materia, ha recogido decenas de historias de personas que tienen entre 16 y 50 años, en las que cuentan cómo fue su experiencia inaugural (La primera vez. Ed. Aguilar). La comparación entre los de edades más distantes -que podrían encarnar a la perfección a dos generaciones: la de los padres y la de los hijos- permite comprobar que las cosas que han cambiado con el paso del tiempo son pocas.