«El riesgo de propagación del virus de la gripe aviaria H5N1 está en las granjas avícolas y no en los humedales donde se concentran aves migratorias», dijo ayer Ramón Soriguer, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) adscrito a la Estación Biológica de Doñana, de Sevilla.
Soriguer, coautor del reciente estudio del CSIC sobre la gripe aviaria, recordó que los primeros casos de infección confirmados el miércoles en África han sido en granjas avícolas, como ocurrió en Asia y en Europa, y consideró «muy improbable» que aves migratorias infectadas puedan sobrevivir a rutas de no menos de 4.000 kilómetros. «Si un ave está infectada, lo más probable es que no llegue a su destino, porque la migración es una maratón de miles de kilómetros en la que sólo sobreviven los ejemplares más fuertes», apostilló. Por ello pidió que «no se demonicen» las aves migratorias ni los humedales españoles donde ivernan.
Añadió que, si se produjera la mutación del virus en el hombre, la consiguiente pandemia se transmitiría entre personas y no por las aves, por lo que enfatizó que «el riesgo de contagio estaría en los aviones y no en las rutas migratorias de aves». También señaló que las aves que ivernan en España llegan desde los países bálticos y a través de rutas muy distanciadas de las que cruzan las aves que emigran de Asia a África, lo que también reduce el riesgo de contagio.
Soriguer indicó que los casos de gripe aviar detectados en Nigeria lo han sido en una zona seca y alejada de las rutas migratorias de aves ivernantes. Además, el estudio sostiene que un ave infectada no suele sobrevivir más de tres días.