Los pozos que se cerraron el 7 de abril del año 2003, el día que Albacete empezó a ejercer su derecho a beber agua del Júcar, aunque eso sí, con tres décadas de retraso,podrían tener que volver a abrirse.
El alcalde, Manuel Pérez Castell, no se cierra en banda a la petición que le ha hecho llegar la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) para que 5 de los 15 hectómetros cúbicos que al año necesita la ciudad de Albacete se vuelvan a obtener de los pozos, en lugar de captarlos del Júcar, para así contribuir a ahorrar agua y mantener unas reservas mínimas en la cuenca que garanticen el abastecimiento de 2007 si continúa esta pertinaz sequía.
Eso sí, Pérez Castell impuso una serie de condiciones que son las que el consistorio esgrimirá en la comisión permanente de la sequía, que se reunirá el lunes próximo, fecha aún por confirmar, para tomar una decisión.
«Lo primero, habrá que saber que es realmente necesario», dijo el alcalde, y, en este caso, exigir que las restricciones se apliquen en toda la cuenca, no sólo al abastecimiento de Albacete. Y es que, la misma petición que la CHJ ha hecho a la ciudad, la ha trasladado a Valencia y Sagunto instándoles a que obtengan 56 hectómetros cúbicos del Turia, en lugar del Júcar. También a los regadíos se les han planteado restricciones.
«Si vamos todos y si es realmente necesario, pensaremos si abrimos los pozos», declaró Pérez Castell que, en todo caso, aseguró que esos 5 hectómetros cúbicos que Albacete dejará de beber del Júcar deberán figurar en el saldo a favor de la ciudad, «ese agua nos la deberán».
¿Y los sulfatos?
Pero, ¿qué ocurrirá con el alto índice de sulfatos?, una de las razones por las que Albacete ha estado demandando beber agua del Júcar. El propio alcalde recordó que él no ha dado por terminada la obra de la traída de aguas del Júcar, «no he inaugurado esa obra porque está incompleta, le falta la planta de ósmosis inversa que espero esté en funcionamiento el día 1 de enero de 2007».
No obstante, Pérez Castell aseguró que «venga el agua de donde venga, de los pozos o del río, la planta de tratamiento actual elimina suficientemente los sulfatos, el problema es la cantidad por eso seguimos exigiendo que construyan la planta de ósmosis, para que el agua tenga la máxima calidad posible».
De esta forma, el alcalde quiso tranquilizar a la ciudadanía, asegurando que los tres pozos subterráneos de los que se abastecía la ciudad «se han mantenido vivos» y que el tratamiento que se aplica a día de hoy sería suficiente para garantizar la calidad del agua que saldría de ellos.
Al margen del problema de la sequía, el alcalde aseguró que no ha descartado la idea de pleitear con el Ministerio de Medio Ambiente para conseguir que Albacete deje de pagar el canon y el peaje por el uso del pantano de Alarcón «que aún es privado» y del Acueducto Tajo-Segura. Anunció que en breve se reunirá con el vicerrector del campus, Antonio Roncero, que está elaborando una «pieza jurídico-administrativa para poder hacer esta denuncia», y con Salvador Jiménez, que en su etapa de alcalde ya intentó hacer efectivo este derecho que la ciudad entiende tiene a beber agua del Júcar de manera gratuita.