El Gobierno instó ayer a las comunidades autónomas a subir impuestos, si pretenden compensar la pérdida recaudatoria que sufrirán con el nuevo impuesto de la renta (IRPF), que debe entrar en vigor el 1 de enero del 2007. Con el reparto actual de este tributo, a las administraciones territoriales les costaría 525 millones de euros -un 3,6% de la cuota autonómica del IRPF, según los datos de Hacienda- la rebaja impositiva aprobada el pasado 20 de enero por el Consejo de Ministros, por la que el tipo máximo se reduce dos puntos (del 45% al 43%) y el mínimo de ingresos exento, por debajo del cual no se pagará al fisco, se eleva hasta los 9.000 euros.