El pulso nuclear de Irán con la comunidad internacional está echado. El Consejo de Seguridad de la ONU tendrá que decidir sobre el plan nuclear iraní. Hay un par de meses de margen hasta que se vea el caso que podrían servir para reanudar la negociación, a pesar de que la tensión verbal sube cada día. Nada más conocer el resultado de la votación, el representante iraní ha acusado a los miembros de la Junta de Gobernadores del Organismo Internacional de la Energía Atómica de tomar decisiones histéricas. El régimen de los ayatolas ha anunciado que reanudará a pleno rendimiento su programa de enriquecimiento de uranio, que rompe su colaboración con el OIEA y la posibilidad de un acuerdo con Rusia.
Sin embargo, el texto aprobado no plantea la imposición de sanciones y establece como objetivo que Oriente Próximo sea zona libre de armas de destrucción masiva, es decir, armas nucleares, químicas o biológicas. La dignidad árabe la salvó Egipto al plantar cara a Estados Unidos en este capítulo porque es público y notorio, aunque no sea oficial, que Israel posee armas nucleares. Y también Siria tiene que tomar nota porque tiene armas químicas y biológicas. En definitiva, asistimos a una escalada de rearme de todo tipo, con antecedentes en India, Pakistán y Corea del Norte, que provoca una grave inestabilidad internacional. El primer síntoma se verá reflejado en el mercado del petróleo, una de las cartas que piensa jugar el régimen de los ayatolas. No hay confianza entre Teheràn y la comunidad internacional. De las declaraciones altisonantes del presidente Mahmud Ahmadineyad, muchas para consumo interno, nadie le cree cuando afirma que no necesitan el arma nuclear. Los expertos se preguntan el por qué de las instalaciones bajo tierra y otros detalles que apuntan a que el uranio enriquecido podría ser utilizado para la fabricación del arma nuclear. Si Ahmadineyad pensaba en la debilidad de la unidad occidental por el caos en Irak, la respuesta ha sido unívoca y, si no se llega a un acuerdo diplomático, la siguiente será contundente. Europeos y norteamericanos no permitirán que Irán consiga el arma nuclear. La crisis está servida.