Una experiencia muy dura de la que no se ha recuperado. El 1 de enero José Antonio Martín colgó el letrero de En este establecimiento no se permite fumar en su cervecería de la plaza de Franciscanos. «Pasé de dar entre 30 y 35 comidas todos los días a no dar ninguna y estar mañanas enteras yo aquí sólo», afirmó a este diario.
A los cuatro días de estar aplicando la nueva normativa volvió a permitir fumar en su local para tratar de recuperar a la clientela. «Incluso he tenido que despedir a una de las dos cocineras que tenía porque no tengo clientes», puntualizó.
Aunque fue pionero en la aplicación de la normativa reconoce que se equivocó, aunque culpa a la normativa «porque está mal hecha, ya que debería prohibir fumar en todos los sitios y no en unos sí y en otros no en función de los metros que tenga el local».
Su establecimiento no se ha recuperado, «porque le gente que se fue a otro sitio ya no vuelve a tu local».
A pesar de ser fumador se muestra partidario de que la gente se habitúe a que estando en un bar o en un restaurante no se pueda fumar.