Admirada tanto por los niños, a los que cautiva a diario con Los Lunnis, como por los mayores, Lucrecia acaba de editar su décimo trabajo, Mira las luces. Simpática, inteligente y jovial, esta cubana afincada en Barcelona y defensora de la diversidad interracial asegura que con sus canciones, «aunque la lengua que hablemos no sea la misma, trato que el mensaje musical llegue emocionalmente a todo el mundo».
Producido por Carlos Jean, «músico y colega», el álbum tiene diez temas, cuatro compuestos por Lucrecia, y un DVD con siete temas, dos de ellos con sus amigos Los Lunnis. «He compuesto, he recopilado canciones, he cantado todos los coros y he trabajado con la imagen del disco, porque quería que transmitiera en el arte la luz que irradiamos todos».
Esta titulada en Piano por el Instituto Superior de Arte de Cuba sólo necesitó una semana para grabar el disco, «porque sabía lo que tenía que hacer». El trabajo combina, salsa, rap, ritmos africanos y pop latino, siempre con el referente de su idolatrada amiga, maestra y compatriota Celia Cruz. «Es una mujer que ha repartido la luz de Cuba por todo el mundo» y a su memoria le dedica el tema Ese huevo quiere sal. Además, el disco incluye la canción Vámonos de aquí, interpretado a dúo por ambas artistas.
La catante ha compuesto para los niños, Besitos de chocolate, una canción tierna en la que habla de cómo expresan el cariño los más pequeños. «Los niños son todo para mi». Como madre, su hijo Jam, de 4 años, «lo es todo para mi. Mi niño es mi música y el es una fuente de inspiración inagotable», de hecho, la letra del tema «nació cuando le estaba dando un biberón». «Le encanta verme cantar y tocar el piano», agrega orgullosa, mientras se arregla una vez más sus trencitas multicolor,
Los niños están también detrás del primer single del álbum, Pata pata, cuyo video-clip interpreta con a Los Lunnis. El pegadizo sale al mercado con la ventaja de que ya es conocido por los más pequeños de la casa.
Considera que diez discos en el la calle no son muchos, «casi a uno por año». Entre ellos está la banda sonora de la película Balseros. La artista afirma con nostalgia que «todavía queda mucho de Cuba dentro de mi».
Entre los retos pendientes de Lucrecia está grabar un disco con Los Lunnis y cantar con niños. «Me derretiría si pudiera hacer algo en directo con ellos», concluye.