Según ha informado la NASA, el año 2005 fue el más caluroso en la Tierra desde finales del siglo XIX, cuando se comenzó a registrar la temperatura de la superficie del planeta. Dicha constatación científica respaldaría, según la organización norteamericana, «la fuerte tendencia subyacente de calentamiento» de la Tierra. Estos datos no permiten sin embargo suponer que este recalentamiento es la consecuencia del «efecto invernadero» que a su vez sería fruto de las grandes emisiones contaminantes de anhídrido carbónico y otros gases: la tierra ha estado siempre sometida a ciclos de temperatura, que frecuentemente se han desarrollado a lo largo de miles de años.