El presidente de la Asociación Española de Asesores Fiscales (Aedaf), Rubén Canderal, criticó ayer que el Gobierno haya antepuesto la reforma del IRPF a la del Impuesto de Sociedades, cuyas modificaciones se prolongarán «demasiado tiempo».
Candela subrayó en un comunicado que la economía española necesitaba con urgencia una transformación decidida del actual configuración del Impuesto de Sociedades, y lamentó que el Gobierno haya decidido una reforma del mismo que abarcará hasta 2011.
En su opinión, la rebaja de los tipos (del 35% hasta el 30% en grandes empresas y hasta el 25% en pymes) no es la reforma que requería la economía española para afrontar los retos que tiene planteados. «Se trata de una reforma demasiado moderada, que no responde a los objetivos ambiciosos que los miembros del Gobierno anunciaron al inicio de la legislatura», concluyó.
Rechazo de Unespa
La patronal de las aseguradoras, Unespa, criticó ayer duramente la decisión del Gobierno de dar el mismo tratamiento fiscal a todos los ins- trumentos de ahorro, que está previsto que tributen al 18 % por considerar que favorece a las rentas más altas y prima el ahorro a corto plazo.
En un comunicado, Unespa señaló que el nuevo sistema, que entrará en vigor previsiblemente en 2007, «va en la línea contraria a lo que la sociedad española necesita en estos momentos", ya que "se retira el incentivo fiscal que hasta ahora se mantenía para el ahorro a medio y largo plazo».
A juicio de la patronal, el nuevo esquema de tributación para los instrumentos de ahorro -depósitos, cuentas, acciones o seguros- «pierde la oportunidad de estimular el ahorro» y sólo prima el que está enfocado al corto plazo, «generalmente muy vinculado a los vaivenes de los mercados».
Ese tipo de ahorro «produce menores beneficios para el conjunto de la economía» al aportar «menor estabilidad a la financiación de las infraestructuras públicas y a las inversiones empresariales a largo plazo», además de otorgar «ventaja» a las «estrategias de ahorro de las rentas más altas».
El proyecto de ley de reforma del IRPF va en una línea «opuesta a la que llevan años desarrollando otras economías de nuestro entorno", donde el tratamiento fiscal de los productos de ahorro a medio y largo plazo es diferente que el que aplican a los productos a corto plazo.