El séptimo galeote es la segunda novela de Miguel Ángel de la Torre, integrada en una trilogía que arrancó con la publicación de su primera obra, Miel de avispas. El autor, que asegura estar aún «convaleciente» de este trabajo, defiende la recompensa que al lector le ofrece una novela histórica, más allá de los «best seller light».
-El séptimo galeote es el segundo libro de una trilogía, ¿dónde arranca esta aventura literaria?
-La aventura comienza en el capítulo 22 del Quijote, cuando el caballero de la triste figura libera a una cadena de galeotes. Don Quijote para la cadena y va interrogando a los galeotes, uno a uno, sobre su identidad y los delitos que han cometido para estar ahí. Cuando llega al sexto, se inicia un incidente con el comisario que los conducía, y ya no puede identificar al séptimo. En esta obra, le doy una identidad a este séptimo galeote y hago que viva una serie de aventuras.
-Este séptimo galeote, Diego Arce, lo sitúa usted en su pueblo natal, Tresjuntos, ¿por qué este guiño?
-Tresjuntos es un pueblo de La Mancha muy cerca de Albacete, está a 127 kilómetros de Albacete, en el partido de Belmonte. Los personajes de aquella época solían llevar un apellido y luego el «de» denotaba su origen. Por eso, por patriotismo o por localismo, pon lo que quieras, le puse Arce de Tresjuncos. Además, en el desarrollo de los hechos, el origen de porqué va en la cadena de galeotes está en Tresjuncos, es donde comete el delito.
-Define a El séptimo galeote como una novela alejandrina.
-La novela alejandrina se caracterizaba, aparte de por aquella civilización que se vivió antes de que se acabara con su biblioteca, por ser una literatura muy viva, con muchas aventuras en distintas partes del mundo.
-¿Es esta una novela homenaje al IV Centenario de la publicación del Quijote?
-Esta novela es un homenaje a Cervantes en el IV Centenario pero ya empezó en el año 2000 con la primera parte de la trilogía, Miel de avispas, pues también tiene el mismo protagonista y ya se hacia referencia a su liberación por Don Quijote.
-¿Por qué una trilogía?
-Porque las aventuras que iba a correr eran tantas que daba para tres novelas que, además, es el número que normalmente se utiliza en literatura. Quizás diera para cuatro, pero tres es un número más convencional.
-¿Le ha resultado muy complejo el proceso de documentación para situar todas estas aventuras?
-A mi me gusta la historia, a la par de la literatura, por tanto, lo de la novela histórica es por esa confluencia de intereses. Aparte de rastrear en libros de historia locales, literatura de Cervantes y El Quijote, también me he basado en los cronistas de Indias, porque al ser ésta una novela cervantina no se desarrolla sólo en Castilla-La Mancha y en España, sino también en otras partes del mundo.
Hechos históricos
-¿Algunos hechos históricos que recoja en su novela?
-He tratado un poco hacer una novela 'quijotesca', pues el protagonista es un galeote liberado por Don Quijote. Por eso, he reunido dos hechos de la historia de España poco conocidos, y que pueden calificarse de quijotadas. Uno es una efímera conquista de Camboya que se dio por los tiempos en que transcurren los hechos de Don Quijote. De hecho el cronista que la narra coincidió con Cervantes en Valladolid; su crónica, titulada Breve y verdadera relación de los sucesos de Camboya, se publicó en diciembre de 1604, un mes antes que la primera parte del Quijote.
-Explíquese...
-Los hechos suceden en una guerra histórica, que se llamó del Elefante Blanco, cuando el rey de Camboya, que estaba siendo atacado por el rey de Tailandia, la entonces Shian, pidió ayuda a potencias regionales como España que tenía su base en Manila. El gobernador de Manila envía tres barcos, de los que sólo dos arriban a Camboya, pues sufrieron una tempestad, pero, al llegar, se encuentran con que el rey de Camboya ha huido y que su puesto lo ocupa un usurpador que se ha quedado con el trono y que prácticamente los deja en una isla que es un campo de concentración. Una noche, los españoles, se ven tan desesperados que atacan Nopen, se dirigen al palacio real y pegan fuego al polvorín, aprovechando la explosión para matar al rey y hacerse con el poder. Cuando llega la mañana, se asustan de lo que han hecho y huyen, encontrándose con el tercer barco, que era la nave capitana, que les pide que regresen para hacer de Camboya un dominio español, a lo que ellos se rebelan. El rey de Camboya regresa a su trono y los nombra nobles del país.
-¿Qué prima más en El séptimo galeote, la ficción o la historia?
-Al 50%, incluso se da la circunstancia de que a veces lo que parece verídico es ficticio y lo que parece ficticio es histórico. En las crónicas de estos tiempos se encuentran cosas extraordinarias que, leídas, parecen que es algo que sale de la imaginación del autor, sin embargo, ocurre que son verdad.
-¿Por qué cree que está tan de moda la novela histórica en los últimos tiempos?
-Creo que a todo el mundo le interesa el pasado y los hechos históricos, sobre todo en un país como el nuestro tan rico en aventuras. Digamos que lo que falta es la paciencia para conocer la historia a través de los libros de historia que, por otra parte, suelen ser muy obtusos y aburridos, sobre todo, después de unos años en que ha prevalecido una historiografía economicista en lo que parecía que lo interesante era cuántas toneladas de trigo se cultivaban en el Alto Aragón en la Edad Media y, eso, echa atrás a los lectores. Sin embargo, en una novela, bien fundamentada y con una buena dosis de relatos históricos, encuentran esa historia que necesitan conocer porque forma parte de nuestra identidad, de una manera amena, con lo cual aprenden y se divierten. Incluso, digamos, que se consigue el objetivo que tenía Cervantes cuando el Quijote habla de los objetivos de la novela: enseñar deleitando. Es decir, que la novela histórica enseña y, a la vez, divierte, por eso quizá tenga tanto éxito. Ahora, novela histórica no son esos best seller que ahora están tan de moda que mezclan una narración mixta de personajes contemporáneos que descubren sectas antiguas.