El canciller austriaco, Wolfgang Schuessel, señaló ayer en Viena que la Constitución europea no está muerta pese a ser rechazada por franceses y holandeses, al iniciar la presidencia semestral de Austria de la Unión Europea.
«La Constitución no está muerta, todavía está sometida a ratificación», dijo Schuessel en una conferencia de prensa en la capital austriaca tras reunirse con la Comisión Europea encabezada por su presidente José Manuel Durao Barroso. «Mi ambición es lanzar un verdadero debate sobre el futuro de Europa», señaló Schuessel, tras recordar que la Constitución «no está en vigencia».
El Tratado constitucional europeo fue congelado en junio de 2005 después de que franceses y holandeses rechazaran ratificarlo en sendos referendos.