Dicen los graffiteros que el grafitti es un arte, algo que discuto, sobre todo en determinados casos. Para mí el graffiti sería un arte si los que se dedican a hacerlo pintaran algo, dibujos, aunque fueran abstractos, me da igual. Pero que llamen graffitis a pintarrajos en las paredes, firmas ilegibles o simples trazas me parece una barbaridad.
En Albacete por desgracia tenemos a muchos de estos llamados artistas y para eso no hace falta nada más que darse una vuelta por las calles de la ciudad.
Ni la Catedral ni otros edificios protegidos de la ciudad como el Teatro Circo, se libran de los pintarrajos. Ni que hablar en aquellos barrios en los que no hay tanta vigilancia policial y que tienen grandes paredes. En el barrio San Pedro, frente al instituto Da Vinci, todas las paredes que hay están llenas de graffitis sin sentido y que, sintiéndolo mucho, para mí no son arte de ningún tipo, sino simples manchas en la pared y completamente antiestéticas.
Bartolomé Martínez