La Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria (Semfyc) ha revelado que la ley que prohíbe fumar en los lugares de trabajo y limita este hábito en toda clase de establecimientos públicos ha generado un potente movimiento social en contra del tabaco y ha animado a muchas personas a plantearse el abandono de la nicotina; así, dicha asociación afirma que en los últimos días más de 25.000 personas consultan a diario con los médicos de atención primaria sobre métodos para dejar de fumar. Como se sabe, no prosperaron los intentos de que la nueva norma financie los tratamientos farmacológicos ni las terapias de otra índole, por lo que tales iniciativas han de correr a cargo de los propios interesados; pese a ello, las farmacias han experimentado un incremento del 12% en la venta de parches y otros productos semejantes. Al propio tiempo, se incrementan las iniciativas contra el tabaco: por ejemplo, el Hospital Carlos III de Madrid y el Comité de Expertos para una Vida Sin Tabaco han abierto una web gratuita para ayudar a dejar de fumar (www.vidasintabaco.com) que ofrece un servicio interactivo al parecer muy eficaz. Si la nueva normativa contribuye a mejorar la salud general de la ciudadanía, tendrá al menos una coartada para justificar su sentido autoritario y antiliberal.