El pasado mes de diciembre, el consejero de Sanidad, Roberto Sabrido, anunció que cada hospital público de Castilla-La Mancha será declarado 'Amigo de los niños', una figura recogida en el programa mundial desarrollado por Unicef y la Organización Mundial de la Salud para el fomento de la lactancia materna.
Según explicó a este periódico la matrona Benedicta Cutanda, en la base de esta declaración se encuentran los Diez pasos hacia una feliz lactancia natural, en los que se recoge que todos los servicios de maternidad y atención a los recién nacidos deberán disponer «de una política por escrito relativa a la lactancia natural, que sistemáticamente se ponga en conocimiento de todo el personal de atención de salud» o «ayudar a las madres a iniciar la lactancia durante la media hora siguiente al parto», entre otros aspectos.
A juicio de esta profesional, en la actualidad en el Complejo Hospitalario de Albacete se cumplen «prácticamente todos los pasos» para la declaración de hospital 'Amigo de los niños', aunque matizó que «siempre se pueden mejorar algunas cosas». En este punto coincidía también la presidenta de la asociación Dame Teta, Pepa Lorenzo, quien explicaba que «con la lactancia el problema principal es que no están unificadas las ideas, y todavía sigue habiendo algunos profesionales que no saben o no quieren transmitir la información necesaria».
Apoyo
Dame Teta es un grupo de apoyo a la lactancia natural que funciona en Albacete desde hace tres años, y entre sus actividades figura el trabajo conjunto con las matronas en los centros de salud, donde estas madres acuden para trasmitir sus experiencias a las embarazadas.
Las últimas estadísticas sobre la lactancia materna apuntan a que más del 90% de las madres tienen el deseo de dar de mamar a sus hijos, aunque poco más del 20% sigue recurriendo a ella a los tres meses del parto.
Entre los factores que condicionan esta práctica natural para alimentar al recién nacido figuran las dificultades para conciliar la vida familiar y laboral o la pervivencia, todavía, de la denominada «cultura del biberón» implantada a mediados del siglo pasado, que ha influido «tanto en el quehacer a nivel sanitario como en la cultura y el saber popular», recordaba Cutanda.