
Imagen de una de las fotografías de la exposición / LV.
Hay más de 5.000 kilómetros y un océano de por medio, pero La Mancha y Nueva York no son tan diferentes. Las comparaciones y contrastes pueden ser muy evidentes o estar un poco más ocultas, pero ahí están. Y la exposición 'Castilla-La Mancha y Nueva York en armonía', que se encuentra en el Museo Provincial de Albacete, mostrará estas similitudes que a priori parecen inverosímiles.
Con fotografías de Víctor Prieto, montaje de Antonio Fernández y locución de Carmen Muñoz, la muestra se compone de una serie de 45 pares de fotografías y un documental llamado 'Nueva York y Castilla-La Mancha: Visiones y contrastes', donde se muestran las comparaciones físicas, simbólicas o, incluso, de colores o volúmenes entre la región española y la ciudad americana.
Según cuenta el comisario de la muestra, José Talavera, «mi intención siempre ha sido, es y será dar a conocer mi región a nivel internacional y colocarla en el lugar que merece en el terreno cultura, turístico y económico. En tiempos de crisis hay que tener grandes ideas a bajo coste y eso es lo que pretendo con esta exposición».
Talavera encontró la inspiración cuando durante un viaje a Toledo, y de la manera más casual, se percató de que la torre de la Catedral de Toledo guardaba un enorme parecido con la cúpula del edificio Chrysler de Nueva York. Con esta premisa, y con la colaboración de la Junta de Comunidades, comenzó una serie de viajes de investigación a uno y otro lados del océano Atlántico para encontrar esas similitudes y establecer las comparaciones que se podrán contemplar en el Museo Provincial hasta el inicio de la Feria de septiembre. De esta manera, el autor quería demostrar que «no hay nada en la ciudad más importante del mundo, Nueva York, que no se pueda encontrar en nuestra región».
Exportar la región
Rodeado de un gran equipo profesional y humano, José Talavera juega con el espectador a que se deje llevar por las sensaciones que este trabajo le suscite.«Buscamos viajar más adelante hasta Madrid y Nueva York para exportar nuestro trabajo y nuestra región al mundo» sentencia José Talavera, mostrando sus intenciones para el futuro, y para lo cual ya han iniciado contactos con el Instituto Cervantes de Nueva York.
El autor recordó alguna de las comparaciones como «los campos de olivos en Almonacid de Toledo y los enjambres de ventanas en Wall Street, el puente de San Pablo en Cuenca y el Puente de Brooklyn, las luces de la Feria de Guadalajara y los neones de Times Square, los reflejos del Paseo de la Libertad en Albacete y en la Calle 42 o la vista panorámica de Campo de Criptana en Ciudad Real y la vista de Manhattan desde New Jersey».
Además, aseguró Talavera que «ante esta grave crisis económica, hay que anteponer el ingenio al dispendio y la originalidad a la falta de humildad. Y es que humildemente, sorprendiendo en lugar de armando ruido, se podrá conseguir el fin que me he propuesto». Fin que consiste en «hacer lo que esté en mi mano para que Castilla-La Mancha sea por fin conocida y, por supuesto, reconocida por sus grandes valores en este ancho mundo».
«Ilusión e imaginación»
Marcial Marín, consejero de Cultura y Deporte del Gobierno regional, afirmó en la inauguración de la exposición que «el talento» de Talavera «se explica en gran medida por sus orígenes manchegos, por ser natural de Villafranca de los Caballeros (Toledo), y al heredar «la ilusión y la imaginación quijotesca» que le ha hecho disfrutar «de un paisaje limpio, abierto, idóneo para captar las imágenes más insospechadas». Marín resaltó, además, «el espíritu aventurero, la personalidad extrovertida y dotes creativas» de José Talavera para apasionarse no sólo por la fotografía, sino también por la música o el cine, pese a su condición de licenciado en ciencias económicas.
«Como ha expresado el propio José Talavera, Nueva York es la ciudad más importante y espectacular del mundo pero, previamente, todo esto ya existía en Castilla-La Mancha», incidió Marcial Marín, quien ha invitado y animado a todos «a que dejen volar su imaginación» con la muestra. Y es que, si se busca bien y se mira con otros ojos, no hay nada en la Gran Manzana que no se pueda hallar en la tierra del Quijote.