laverdad.es
Miércoles, 16 abril 2014
sol
Hoy 8 / 24 || Mañana 8 / 25 |
más información sobre el tiempo
Estás en: > > >
Vino a los suyos y los suyos no le recibieron

DE CARA AL EVANGELIO

Vino a los suyos y los suyos no le recibieron

Nos encontramos con tantas fuerzas laicistas empeñadas en barrerlo de todos los rincones de la tierra

03.01.10 - 00:29 -
En Tuenti
CerrarEnvía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

* campos obligatorios
Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

* campos obligatorios
Estos días pasados hemos conocido a través de los medios el rechazo frontal que un grupo de sacerdotes y diferentes grupos de cristianos mantienen frente al nominado obispo de S. Sebastián, monseñor Munilla. Hay como un grito generalizado, a «este no le queremos como obispo». No han dado lugar a que el nuevo prelado tomase posesión, y después en diálogo sincero le expresen sus temores ante lo que puede ser el pontificado de este hombre. No, para empezar «no queremos a este hombre como obispo». Pero resulta que el hasta ahora obispo de Palencia, no ha hecho oposiciones al nuevo cargo. Es alguien a quien el Pastor de la Iglesia universal, el Papa, le ha nombrado obispo de esa determinada diócesis y le ha dicho: «Ahí te envío, esos son ahora tus nuevos hijos». Así, lo triste del caso es que el nuevo pastor quiere ir a los suyos, pero muchos de los suyos no están dispuestos a recibirle.
En el evangelio de hoy leemos el esplendoroso, divino prólogo de S. Juan. Aquí se nos habla del Verbo Eterno, que desde la eternidad vive junto al Padre. El es el creador de todas las cosas. En él está la Luz de Dios y la plenitud de vida. Por amor a la pobre criatura humana determina poner su tienda entre nosotros. Pero «vino a los suyos, y los suyos no le recibieron». Pero también hay gentes que lo recibe, a estos tales «les da el poder de ser hijos de Dios si creen en su nombre». A veces oímos esas tristísimas historias de ancianos a quienes la voracidad de sus hijos les quitan la casa, y oír después estas amargas quejas «me han echado de mi casa para enviarme al asilo». ¿Puede haber mayor crueldad que a uno le echen de su casa? ¿Puede haber mayor vejación que uno vaya a su casa y le hayan cambiado la cerradura?
El evangelio de hoy nos habla de este sangrante acontecimiento. El Verbo Eterno, Señor de cielos y tierra, simplemente por amor, toma carne humana, se hace uno de nosotros, intenta poner su tienda en el campamento de la humanidad, y se le niega ese espacio. Se le dice así de claro, levanta las cuerdas y con los trastos a otra parte. La Navidad es el misterio del acercamiento del Dios invisible, que se hace visible para iluminar nuestras vidas, para llenarlas de paz y de sentido. Y en contraste ahí nos encontramos con tantas fuerzas laicistas empeñadas en barrerlo de todos los rincones de la tierra. Pero ¿por qué tanto empeño en echarle de la casa de este mundo si es la suya?
Oía decir el otro día a un conocido comentarista que celebrar la Navidad sin Dios, además de la contradicción que lleva consigo, es ofrecer el macabro espectáculo de un montón de pollos descabezados, que van de aquí para allá como eufóricos autómatas, desangrándose poco a poco, hasta que caen en la ruina total del sin sentido. Queremos celebrar la Navidad con Dios, porque esto significa Navidad, Dios con nosotros. Queremos huir de toda moda ikonoclasta y excluyente de lo divino. Al contrario, queremos ofrecer al Niño Jesús nuestras vidas, entregarle la llave de nuestra casa y decirle, «aquí está tu casa». Nunca podremos expresar una verdad tan grande.
TAGS RELACIONADOS
En Tuenti


Noticias de la provincia de Albacete

laverdad.es

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.