Luis Miguel Dominguín, el genial e inolvidable matador de toros, sigue vivo en el recuerdo de los más veteranos aficionados albaceteños, que disfrutaron con su arte y asistieron, en la década de los 50, a corridas en las que su discutida personalidad convirtió la plaza en un verdadero volcán, con los tendidos divididos, y la figura desafiante del torero dando la vuelta al ruedo, después de un triunfo, con el dedo índice en alto como gesto de superioridad de quien sería en la Fiesta el indiscutible número 1.
La vieja guardia de la afición albacetense no olvidará el perfil dominador de Luis Miguel y su paso por esta plaza, donde triunfó y fracasó, alternativamente, dejando en todo caso una huella polémica, cuando no el escándalo, a causa de la controvertida personalidad de quien se proclamaba a sí mismo número uno. Esta categórica distinción la respaldó el público a lo largo de los años, reconociendo su condición de maestro de la Fiesta. En cuanto a su vida social, fue famoso por sus romances con Ava Gardner, María Félix, Rita Hayworth y Lauren Bacall. Su boda con la actriz italiana Lucía Bosé fue un acontecimiento mundial, y de ese matrimonio nacieron Miguel, el famoso cantante, y sus hermanas Lucía y Paola.
Riña con el Tendido 5
Quedará para la historia el agrio enfrentamiento de Luís Miguel con el Tendido 5, que le regateó alguna vez el éxito, y no le dejó pasar ni el más mínimo fallo. A esta actitud, a veces adoleciendo de generosidad, había contribuido el torero con su difícil perfil provocador, sus desplantes y una cierta chulería profesional. Dominguín ponía la plaza boca abajo, soliviantaba a la gente, consciente de que en cualquier momento era capaz de conquistarla. Sus vínculos profesionales con Albacete fueron muy sólidos; es sugerente que el toro de su alternativa en la Coruña, en 1944, fuese de Samuel Flores.
Becerrista
El paso de Luis Miguel Dominguín por la Feria de Albacete se inició de un modo singular. Hay que remontarse a 1939. Concluida la guerra, se abrió la plaza tras un trágico paréntesis y en unas condiciones muy precarias. Hubo que reconstruir las puertas y el callejón, porque la madera se había utilizado como leña por sus insólitos inquilinos, las Brigadas Internacionales. La gente volvió a su espectáculo favorito, y cuando llegó la Feria acudió al primer festejo anunciado. Fue una becerrada, con un cartel en el que figuraban cuatro nombres desconocidos; uno de ellos un niño de trece años que se llamaba Luis Miguel González Lucas, alias 'Dominguín'. Los otros eran sus hermanos Pepe y Domingo, y Paquito Mascarenhas.
Habrían de pasar seis años hasta el retorno de Luís Miguel a Albacete, ya como matador de toros. Fue en la tercera del abono, alternando nada menos que con Arruza, Manolete y Morenito de Talavera. Toreó también al día siguiente, esta vez con ganado albaceteño de Samuel y 'Armillita', Pepín Martín Vázquez y 'Parrita'. Se confirmó lo que dijo de él un crítico de la época: «Nació torero y es un torero largo y de cabeza». Ya será imprescindible en los carteles feriales de nuestra capital durante los años sucesivos. En 1946 actúa en la primera del abono con Belmonte, Pepe Luis y Rovira, y en la segunda junto al rejoneador Anastasio, Pepe Luis Vázquez y Rovira.
Vuelve al coso albacetense en el 48, para torear tres tardes; con su hermano Pepe y Manolo González; con 'El Andaluz' y Paquito Muñoz, y con el hellinero Manolo Navarro y Pepín Martín Vázquez.
Al año siguiente acude de nuevo a esta Feria, haciendo el paseíllo tres tardes. La primera con Paquito Muñoz y Manolo González; después con Pepe Luis Vázquez y Pepe Dominguín. No le hace ascos a los miuras, en la cuarta de la serie, compitiendo con Pepe Luis Vázquez y Bienvenida.
Juan Montero, Pedrés y 'Chicuelo II'
En los 50 se inicia una etapa imborrable en la tauromaquia local, por la aparición de Juan Montero y Pedro Martínez 'Pedrés', que pronto serán ídolos de la afición local, donde se produce un auténtico cataclismo, a los que se unirá Manuel Jiménez 'Chicuelo II', trágicamente desaparecido en la bahía de Montego, en Jamaica, al incendiarse el avión en el que viajaba junto a su hermano Ricardo y el picador de su cuadrilla, Pepe Díaz. Luis Miguel torea con su hermano Pepe Dominguín y Manolo González, otra vez miuras.
En 1951, Luís Miguel Dominguín alterna en la primera ferial con Manolo González, 'Capetillo' y Litri, y en la segunda con el mejicano Antonio Velázquez y Litri.
En la segunda del abono de 1952 torea con Martorell y Litri. Se suceden sus actuaciones en el coso de la calle de la Feria los años 1957, 58, 59 y 60. Sigue triunfando en España, y es famosa su rivalidad con Antonio Ordóñez y el seguimiento de la pareja por Ernest Hemingway, que escribe en la revista norteamericana 'Life' reportajes sobre la espectacular competencia que reunirá después en un libro con el título de 'El verano sangriento', efeméride de la que en este 2009 se han cumplido cincuenta años. Asiste a una cogida terrible de Luis Miguel en Valencia, precisamente la plaza de su reaparición, tras una retirada que parecía definitiva, para dar la alternativa a José María Manzanares.
A Albacete regresa en 1973, cuando han irrumpido en el toreo jóvenes valores en un clima perceptiblemente renovador.
El hombre que tenía la medalla al Mérito Social. El testigo de la cogida mortal de Manuel Rodríguez 'Manolete' en la plaza de Linares dejó un rastro de crispación y euforia, a partes iguales, en la arena albacetense. Aclamado, abroncado, entre el apoteosis y el caos, nunca le fue indiferente al público, que se entregó al final al arte y el talento del formidable maestro.