Ante la polémica suscitada en torno a la utilización de la sal para combatir los efectos de la nevada, este periódico se ha puesto en contacto con el Instituto de la Sal (Isal para que aclare qué consecuencias puede tener su abuso. Y es que unas declaraciones del concejal de Sostenibilidad, Ramón Sotos, aprovechadas por el Partido Popular, han suscitado durante dos días todo tipo de comentarios, la mayoría en contra de la conciencia ecológica del edil. Sotos habría advertido en una comisión de que no era bueno abusar de la sal, respuesta que el PP habría interpretado con sorna ante la evidencia de que Albacete era una auténtica pista de patinaje por la carencia de la sustancia en cuestión.
El caso es que el Instituto de la Sal aclaraba, mientras el concejal participaba en la Cumbre contra el Cambio Climático, que el consenso de los expertos a nivel mundial es que las cantidades utilizadas para deshielo «en absoluto» son preocupantes para el medio ambiente, ya que el agua de lluvia arrastra rápidamente y disuelve el cloruro sódico.
El Instituto explica además que el uso de sustancias y materiales para el deshielo está regulado por una directiva europea. El propio Gobierno Federal Suizo habría levado a cabo numerosos estudios en los que se llega a la conclusión de que el impacto del cloruro sódico en los acuíferos y aguas subterráneas es «ínfimo». Asimismo, el Instituto de la Sal recuerda en la información que ha remitido a este diario que los países nórdicos, pioneros en el desarrollo de la conciencia ecológica en todo el mundo, son los principales usuarios del cloruro sódico para deshielo.
«El cloruro y el sodio son omnipresentes en todo el hábitat de la tierra (...) Su toxicidad en consecuencia está fuera de lugar a diferencia de otros elementos no básicos en la naturaleza».
El caso es que este organismo sin ánimo de lucro, que representa al sector de la sal de España y Portugal, asegura que «la sal es considerada la mejor y más fiable forma de deshielo».
Hasta -15 grados
Según ha explicado el Instituto, cuando se disuelve en el agua, la sal baja la temperatura a la cual aquella se congelaría, aunque su efecto depende del nivel de concentración. En la teoría, la sal puede trabajar a temperaturas inferiores, pero normalmente es utilizada a temperaturas de hasta -15ºC. Alcanza un mayor grado de eficacia como descongelante cuando es esparcida antes de que el hielo se forme.
Los productores de sal en la Península Ibérica tienen acceso a una amplia disponibilidad de recursos, lo que les permite responder adecuadamente a inesperados aumentos de la demanda, según ha comunicado el Instituto.
Además, trabajando de forma conjunta, los productores de sal y los profesionales responsables del mantenimiento invernal aseguran la creación de stocks durante el verano con el fin de estar preparados cuando el frío y las nevadas hacen su aparición. Una cuidada planificación previa asegura que para cualquier cambio brusco de tiempo, la disponibilidad en el suministro de sal puede se canalizada adecuadamente.
La sal es considerada la mejor y más fiable forma de deshielo. A lo largo de toda Europa, los responsables del mantenimiento de las redes viarias utilizan una variedad de sales y métodos de deshielo. Cada método asegura el mejor de los resultados para cada país. Se toman en cuenta las diferentes condiciones climáticas, densidades de tráfico, condiciones topográficas, disponibilidad de los recursos y presupuestos. Por esta razón no existe un código único europeo, ya que el mejor método viene de la atención individualizada que cada país otorga a sus especiales condiciones y necesidades.
Todos los países europeos están de acuerdo que un mantenimiento invernal adecuado de las infraestructuras y redes viarias ahorra tiempo, ahorra dinero, y lo más importante para el Isal: salva vidas.