Aunque estaba más que avisado, el temporal de nieve llegó ayer a la provincia de Albacete como si nadie contara con él. Todo lo que fuera tener que poner el pie fuera de casa supuso un auténtico reto. Y es que, de repente, todo dejó de funcionar. La provincia se quedó aislada y el caos se instaló en la capital. Los Bomberos no tuvieron ni un respiro. Calles impracticables, carreteras cortadas, autobuses rurales parados, colegios e institutos cerrados o bajo mínimos, retrasos en los trenes, el vuelo a Barcelona cancelado, el teléfono de Radio Taxi colapsado, contusiones, pequeños choques, parques precintados y caída de ramas. Y si aventura era salir de casa en la capital, moverse por el Polígono de Campollano supuso toda una carrera de obstáculos.
El Ayuntamiento de Albacete no se atrevió en un principio a calcular la sal que había invertido en limpiar las calles, pero la sensación era de ausencia de todo. A las ocho de la tarde, finalmente, el Consistorio envió un comunicado en el que aseguraba que había repartido treinta toneladas de sal por la ciudad. No obstante, cerca de un centenar de bomberos y policías, dos palas, seis camiones y cinco camionetas pequeñas no pudieron evitar la sensación de improvisación en la ciudad. Los propios Bomberos confesaron que no daban abasto.
Mientras paraba a los camiones hasta en las autovías, la Guardia Civil de Tráfico recomendaba a los turismos no salir sin las cadenas, aunque sólo fuera por precaución, en todas las carreteras de la provincia.
Como los coches patinaban ante cualquier maniobra brusca, la precaución de los conductores impidió golpes importantes. Sin embargo, la caída de ramas llegó a destrozar media docena de vehículos.
La nueva máquina quitanieves del Aeropuerto de Albacete no impidió que se suspendiera el vuelo a Barcelona. Salir de Albacete por aire fue tarea imposible, pero por tierra no resultó más sencillo. Los trenes llegaron a arrastrar retrasos de hasta 90 minutos, precisamente por las dificultades que encontraban al llegar a la provincia.
El panorama también era desolador en la Estación de Autobuses. Se tuvieron que suspender citas médicas y trámites porque era imposible salir tanto de las zonas de la Sierra como de pueblos como Almansa. Lino Palacios, factor de la Estación de Autobuses de Albacete, explicaba al medio día que no había entrado ni el 10% del tráfico habitual. La Sierra estaba prácticamente aislada y ni siquiera llegaban los coches procedentes de Madrid. La comunicación con Molinicos, Alcaraz, El Bonillo, Tobarra o Hellín también era imposible. Había pocos vehículos, pero numerosos pasajeros esperando a que la situación mejorara, algo que no sucedió.
Los hospitales
Donde sí que hubo más tranquilidad de la habitual fue en los hospitales de Almansa, Hellín y Villarrobledo. Los centros registraron menos actividad de la normal porque se suspendieron citas y el frío frenó la demanda de las urgencias. Por el contrario, el Hospital General Universitario se enfrentó a un tipo de jornada a la que ya están acostumbrados sus profesionales cuando nieva. En total, a las urgencias habituales se sumaron medio centenar de traumas provocados por pequeños choques de vehículos y caídas. No obstante, desde Urgencias se temían que lo peor llegara hoy, cuando el frío convirtiera la nieve en una auténtica pista de hielo.
Al cierre de esta edición, solo en Albacete capital, los Bomberos habían realizado un total de 65 salidas, en su mayoría por caída de ramas y farolas. De hecho, en zonas como en la Avenida de España, en el tramo que lleva a El Corte Inglés, se tomó la precaución por la noche de descolgar las luces navideñas para evitar que el peso de la nieve acabase por tirarlas.
En los colegios e institutos albaceteños reinó la tranquilidad por la mañana, porque a las nueve aún se podía transitar por las calles con precaución. El caos llegó a las dos de la tarde, cuando aumentaron el viento y la nieve y los padres se aventuraron a recoger a los niños en coche. Había agentes en los pasos de cebra y en las salidas de los colegios, pero el aumento de vehículos impedía el aparcamiento y quien intentaba frenar ante el atasco acababa haciendo eses.
Accesos
Los trabajadores del Polígono Industrial de Campollano también se encontraron con una relativa calma cuando entraron, entre las siete y las nueve de la mañana, pero se las vieron y se las desearon para salir a las dos de la tarde. La mayoría de las empresas optó por cerrar antes de tiempo. Y es que llegó un momento en el que los giros o entrar y salir del polígono se convirtieron en una misión imposible.
El gerente de la Asociación de Empresarios de Campollano (Adeca), Miguel Ángel Cuartero, explicó que las grandes avenidas se habían cuidado, gracias a un pequeño vehículo que las recorría constantemente apartando la nieve, pero llegó un momento en el que nada fue suficiente.
Muchos trabajadores optaron por comer en el polígono y trataron de regresar a sus casas en cuanto sus jefes vieron que la previsible bajada de las temperaturas no iba sino a empeorar la salida.
El Instituto Nacional de Meteorología prevé que hoy disminuyan las precipitaciones. Sin embargo, la bajada de las temperaturas podría llevar a heladas por debajo de -7 grados. Se mantendrán por tanto todas las alertas sino por nieve sí por hielo.
El temporal siberiano dejó precipitaciones de nieve, sólo hasta las ocho de la mañana de ayer, de 17 litros por metro cuadrado de nieve en Cuenca, 12 litros por metro cuadrado en Teruel y 6 litros por metro cuadrado en Albacete (aunque en esta ciudad estuvo mezclada el agua y la nieve). En la provincia fue a partir de las diez de la mañana cuando la nieve tomó cuerpo y las precipitaciones ganaron fuerza, hasta el punto de que la nevada no remitió hasta las cinco de la tarde.