Conocer antes de actuar. Esa parece ser la premisa que se plantean desde el Instituto de Juventud de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha para financiar alguno de los programas dirigidos a los jóvenes cooperantes de nuestra región. Jorge Moreno, un profesor albaceteño de educación secundaria, se ha beneficiado de esta formación en cooperación internacional que desarrolla la Asamblea de Cooperación por la Paz, conjuntamente con la Junta.
Por ello, antes de pasar todo un mes en la República Dominicana, Jorge participó en un curso de formación previo en Toledo, con el objetivo de saber qué es lo que se iba a encontrar en su viaje. «Trataron de hacernos sacar nuestros mitos y prejuicios fuera», comenta el albaceteño en referencia a la importancia de recibir unos conocimientos previos.
Con residencia fija en Santo Domingo, Jorge y los demás cooperantes pudieron recorrer diferentes puntos del país centroamericano de la mano de diferentes organizaciones locales.
Estas oenegés sirven de enlace entre la ACPP de Castilla-La Mancha y las comunidades locales dónde se desarrollan estos proyectos. Así, el día a día de Jorge y sus compañeros se basó en abrir bien los ojos ante una realidad completamente nueva y diferente a lo que estaban acostumbrados hasta el momento. «Nosotros tratábamos de identificar qué es lo que hacía falta en cada proyecto», afirma Jorge.
Diferentes proyectos
Muchas de estas visitas se centraron en los denominados 'bateyes', que, simplificando su historia, son comunidades rurales creadas en torno a las industrias azucareras donde el nivel de analfabetismo y pobreza es bastante alto.
Aquí, el Instituto Dominicano de Acción Comunitaria (IDAC) participa, también conjuntamente con el Gobierno regional, en el desarrollo de la calidad de vida de la comunidad de Gautier, situada en la provincia de San Pedro de Macorís. «No tienen nada», comenta Jorge, al que le sorprendió sobremanera la forma de asociarse dentro de las comunidades.
Considera, de ese modo, que tienen un mayor colectivismo que en nuestro país, mucho más individualista, algo que, apunta, fue de los aspectos que más le llamó la atención. Además, estas zonas, como pudieron comprobar, son zonas de riesgo por tormentas tropicales y huracanes.
Otro de los proyectos que pudieron visitar fue el desarrollado por la contraparte Equipo de Educación Mujeres Raíces (EEMUR) en la provincia del Seybo. Allí, los cooperantes pudieron comprobar las labores de adecuación de los baños y fosas sépticas de la zona.
Además, la labor de esta ong se centra en promover un un reconocimiento de la dignidad de la mujer desde una perspectiva de género, ya que, como no apunta Jorge, allí «están muy mal consideradas».
Uno de los aspectos más interesantes de la visita es poder comprobar que realmente los proyectos se llevan a cabo, que no todo son buenas palabras e intenciones, según comenta Jorge. De este modo, los cooperantes pudieron comprobar la realidad de la finalización de la Escuela de 'La Cabima', de la que se había puesto la primera piedra el año anterior.
En este mismo sentido, gracias a un proyecto financiado por el Ayuntamiento de Albacete, se puso la primera piedra de otra escuela en la población de 'El Alto', que para Jorge, «fue un motivo de orgullo».
La convivencia con los habitantes de la República Dominicana fue para Jorge, sin duda, otro de los aspectos más destacados. Su hospitalidad y su carácter alegre pese a las dificultades son rasgos comunes de muchos dominicanos. «Tienen una alegría de vivir significativa», afirma el profesor albaceteño.
¿Y ahora qué?
Cuando realizas este tipo de viajes de cooperación internacional, la vuelta a tu casa, a tu rutina y a tu entorno suele ser complicada. «Es un shock, volver significa dejar atrás muchas historias», comenta Jorge. Tras su periplo por tierras dominicanas, el cooperante asegura también que la experiencia «te cambia la manera de pensar». «Vivimos en una especie de isla y no sabemos lo que pasa fuera», añade. Las dudas sobre qué se puede hacer en nuestra vida diaria también asaltan a este tipo de cooperantes eventuales. Jorge lo tiene claro, «hay que luchar por transformar la realidad cercana, aunque sea muy difícil, hay que arrimar el hombro».
Entre sus proyectos cercanos para intentar hacer lo que esté en su mano se encuentra la realización de un programa radiofónico semanal en la emisora municipal Nova Onda. Además, afirma que se ha quedado fijado un especie de pacto entre las ongs dominicanas y estos cooperantes para hacer algún proyecto en común.
En este sentido, mira al horizonte y se plantea, ilusionado, volver a la República Dominicana, esta vez tres o seis meses para poner en práctica todas sus ganas por cambiar lo que, por desgracia, no funciona como debería.