Reducción injustificada de la plantilla, presiones a los empleados, amenazas, miedo. El ambiente en Gamesa Eólica es irrespirable para sus trabajadores. Al menos eso es lo que denunció públicamente ayer la sección sindical de la empresa, quien manifestó que en el último año se han llevado a cabo 150 despidos, cuando la compañía había reconocido previamente beneficios económicos en el último ejercicio y se había comprometido a no recortar la plantilla. Según la federación de Industria, Textil, Químicas y afines de Comisiones Obreras, desde septiembre de 2008 hasta hoy la empresa ha pasado de tener en Albacete a 400 empleados a contar con 250. De los 150 trabajadores despedidos, el sindicato llevó el caso de 80, obteniendo todos éstos la declaración de improcedencia del despido por parte de Gamesa sin necesidad de llegar a juicio, cobrando las correspondientes indemnizaciones que marca la Ley.
El secretario regional de la federación, Francisco Fernández Villodre, destacó que esta situación genera dentro de la empresa «un ambiente muy comprometido» y «de gran hostilidad», dado que «son continuas las amenazas de despido que sufren los empleados». Trabajadores de Gamesa denuncian que la compañía alega injustamente «cualquier cosa con tal de argumentar el despido». Villodre lamentó estos «despidos encubiertos» y el hecho de que «sólo reciban la indemnización aquellos despedidos que la demandan». El responsable sindical indicó que «no hay un argumento para echar a unos en lugar de echar a otros. Éste me cae mal y entonces me invento cualquier cosa y lo despedimos, le pagamos la indemnización pero va a la calle».
Juan Rodenas, trabajador de Gamesa Eólica, se refirió al ambiente de miedo al despido que sufren los empleados de la compañía, habida cuenta de que ésta «se inventa o exagera los motivos por los que los echa a la calle» y adelantó que «el año que viene tenemos que acordar el convenio y la empresa ya ha dicho que no va a negociar», sospechando que «lo que quieren es meter miedo a los trabajadores para que no reclamen sus derechos». En este sentido destacó que «se ha llegado a dar el caso de que Gamesa acusara a uno de sus trabajadores de coger un par de caramelos de la recepción de un hotel donde estaba alojado por la empresa. Dijeron que eso daba mala imagen y lo despidieron». Las relaciones entre Gamesa y el comité de empresa están rotas, y el sindicato estudia la posibilidad de organizar una movilización para alertar a la Administración de lo que considera unas irregularidades intolerables.