El vino se ha convertido en los últimos años en el motor promocional de otros sectores, que ha permitido la creación de un abanico de propuestas turísticas. Así, bodegas, restaurantes, y hoteles entre otros, se han unido para configurar un producto que cada vez cuenta con mayor aceptación.
Atrás queda aquella imagen en la que Villarrobledo era el lagar de España, del que salían infinidad de millones de litros de vino a granel, para abastecer a otras regiones cuyos vinos contaban con una sólida presencia en los mercados nacionales e internacionales.
Con el paso del tiempo, se han invertido los términos, y hoy, la ciudad cuenta con vinos y bodegas de primera línea en el panorama internacional. Ligado a esto surgen restaurantes y alojamientos que hacen que la cultura del vino se convierta en un atractivo turístico más. La Ruta Caminos del Vino, a su paso por Villarrobledo es una propuesta turística fundamentada en el mundo del vino y su singular cultura. Esta ruta enoturística discurre por la tierra que fue testigo de las andanzas de Don Quijote y por el mayor núcleo de producción de uva y vino del mundo. Está integrada por siete poblaciones: Alcázar de San Juan, Campo de Criptana, Pedro Muñoz, San Clemente, Socuéllamos, Tomelloso y Villarrobledo, en las que la cultura vitivinícola está tan arraigada, convirtiendo la llanura en un auténtico mar de viñas.
Caminos del Vino es una ruta única donde el viajero podrá disfrutar con los cinco sentidos. Descubrirá un gran patrimonio histórico, artístico y paisajístico, una artesanía única, una rica y variada gastronomía y un amplio calendario festivo con fiestas tradicionales de gran singularidad.
A esto se añade el placer de poder saborear su excelente gama de vinos, amparados bajo las Denominaciones de Origen La Mancha, Vinos de la Tierra de Castilla y Pagos, que garantizan la calidad y la excelencia de estos caldos.
Villarrobledo es uno de los socios fundadores de la ruta Caminos del Vino y uno de los puntos de referencia por su extensión de viñedo -más de 30.000 hectáreas de vid cultivadas, lo que lo convierten en el «mayor viñedo del mundo»- y por su larga tradición vitivinícola con siglos de antigüedad.
Oferta exclusiva
Villarrobledo aporta a la ruta una oferta exclusiva en la que el viajero puede descubrir el fascinante mundo del vino visitando impresionantes bodegas, que ofrecen, incluso, la oportunidad de mantener un contacto más estrecho mediante el alojamiento o la degustación de la cocina tradicional en las propias instalaciones.
El complemento ideal para esta propuesta es gozar de una excelente gastronomía con platos y productos de la tierra, como el queso, teniendo la oportunidad de conocer cómo se elabora el afamado queso manchego. La ruta puede ser completada con una visita a la ciudad, que cuenta con un destacado patrimonio histórico-artístico y cultural, reunido a través de más de siete siglos de existencia y aprovechar el amplio programa festivo que se desarrolla a lo largo de todo el año con eventos tan destacados como los Carnavales, Semana Santa, Viña-Rock, feria y fiestas patronales.
Caminos del Vino en Villarrobledo cuenta con un número importante de bodegas que por sí solas constituyen un producto enoturístico de primer orden marcado por su diversidad.
Cada una de las bodegas que integran Caminos del Vino en Villarrobledo es distinta tanto en la tipología de su arquitectura, instalaciones e instrumentos con que cuenta, como en la propia forma de trabajar y elaborar sus vinos. Ello permite un recorrido por todas ellas sin que esto suponga una repetición de la experiencia, al contrario, en cada una de las visitas está garantizado el aprendizaje y el descubrimiento de nuevos matices que llevan a un mejor conocimiento del complejo y fascinante mundo del vino. Esa diversidad alcanza, incluso, a su lugar de ubicación; buena parte de estas bodegas están situadas en enclaves naturales excepcionales, el resto se localiza dentro del casco urbano imponiendo sus enormes dimensiones.
Esto permite que Caminos del Vino en Villarrobledo ofrezca la posibilidad de dos itinerarios, uno de carácter urbano y otro natural.
En el núcleo urbano
El recorrido urbano mezcla el vino y la gastronomía, el viajero tendrá la oportunidad de descubrir y degustar platos y guisos ancestrales propios de la zona, elaborados a la manera tradicional, y que ofrecen, acompañados de un buen vino, un universo de texturas y sabores. Cita obligada para este descubrimiento son los restaurantes Félix y El Rincón y El Corredero, integrados en la propia ruta y que ofrecen una rica y variada selección de la gastronomía tradicional. Tras una jornada intensa, merecido descanso en un hotel de ambiente acogedor y tranquilo, Hotel Castillo, situado en el casco urbano a escasa distancia del centro histórico.
Se trata de un hotel de pequeñas dimensiones, con 28 habitaciones, con categoría de 3 estrellas y que también forma parte de la Ruta Caminos del Vino. Está integrado por bodegas de nueva generación pertenecientes a esa corriente que ha apostado por la elaboración de vinos personales y con el objetivo de convertirse a corto plazo en auténticos Pagos.
La denominación Vinos de Pago ampara a ciertos vinos singulares que cuentan con una calidad excepcional. Sus instalaciones están integradas en las explotaciones vitivinícolas, rodeadas de naturaleza y han sido diseñadas conforme al tipo de vino que elaboran, con una arquitectura destacada, en línea con las grandes bodegas que se están construyendo en otras regiones vinícolas de gran prestigio.
Este itinerario permite conocer directamente todo el proceso desde que la vid da su fruto hasta que se convierte en vino.
Además, es posible comer y dormir en algunas de las bodegas y completar la visita descubriendo las excelencias de otro producto de la tierra que tiene un buen maridaje con el vino: el queso.
El itinerario natural incluye la posibilidad de conocer una fábrica de queso artesanal, Campayo, integrada en una explotación agropecuaria, en la que se podrá seguir todo el proceso de elaboración del apreciado queso manchego.
Caminos del Vino es una parte destacada de ese enorme viñedo que posee Castilla-La Mancha. 600.000 hectáreas dedicadas al cultivo del vino, un recurso que tiene a su vez un gran atractivo turístico, como demuestran las más de 32.000 consultas registradas sobre esta materia en lo que va de año. La mayoría de estas visitas -más de 30.000- se han recibido a través de la página web de turismo de Castilla-La Mancha, donde el apartado de Bodegas ha registrado más de 15.000 usuarios.
Y parece que ésto sólo acaba de comenzar, puesto que las diferentes organizaciones del vino integradas en la Red Europea del Vino han presentado una proposición al Parlamento Europeo que contempla la declaración institucional del 2010 como Año Europeo del Enoturismo. Esta acción se sitúa dentro de los trabajos de promoción que organismos como la Asociación Española de Ciudades del Vino (ACEVIN) están desarrollando para dar a conocer las posibilidades de turismo.
La
Ruta del Vino
está jalonada de bodegas, además de otras infraestructuras, como queserías. Así, para comenzar podemos visitar
Vinícola de Villarrobledo, S.C.L.
, cooperativa de gran tamaño fundada en 1998 tras la fusión de Nuestra Señora de la Caridad (fundada en septiembre de 1944) y San Antón (fundada en mayo de 1950).
Cuenta con unos 500 socios y más de 4.000 hectáreas de viñedo. Su producción alcanza los 26.000.000 de litros anuales y tiene una capacidad para elaborar unos 30.000.000 de litros de vino, lo que da idea de sus proporciones.
Desde el año 2002 cuenta con instalaciones totalmente nuevas y nueva ubicación: está situada a la entrada de Villarrobledo por la Carretera de Munera. Entre sus instalaciones se encuentra una cava subterránea para la crianza de vinos. También en el subsuelo se encuentra una sala de catas profesional, una «sacristía», en la que se da el visto bueno al vino que ha de salir al mercado.
Otra de las estaciones es Bodegas y Viñedos Aresán, situada a 11 kilómetros de Villarrobledo, junto a la N-310, desde donde preside, a la manera de los chateau franceses, una explotación agrícola de gran tamaño, en la cual la vid es el cultivo por excelencia. Está dotada de una serie de instalaciones ideales para la práctica enoturística, con alojamiento y restaurante incluido en la propia bodega.
En el subsuelo se encuentra la sala de barricas donde se ha cuidado la decoración y la disposición de las 3.800 barricas disponibles (70% de roble francés y 30% de roble americano).
Y de aquí a las bodegas Bro Valero. Ubicadas en un paraje natural de gran interés rodeada de viñedos y pinares y próxima a la ribera del río Záncara, cerca discurre uno de los trazados ecoturísticos de la Ruta del Quijote (tramo 2), lo que permite realizar un recorrido a pie, en bicicleta o a caballo, disfrutando de la tranquilidad y serenidad que da el paisaje y rememorar las andanzas del Caballero de la Triste Figura a la vez que disfrutar del mundo del vino en estado puro.
Se trata de una bodega de pequeñas dimensiones, de tipo familiar, con una producción limitada a 10.000 litros de vino, unas 13.000 botellas anuales. Sus instalaciones son muy elementales, lo que favorece una elaboración más artesanal y unos vinos muy personales.
Las Bodegas El Castillo están ubicadas a 2 kilómetros de Villarrobledo en dirección Ossa de Montiel, en las inmediaciones del recorrido ecoturístico de la Ruta del Quijote. Son de nueva creación, al estilo de los chateau franceses y dotada de instalaciones pensadas para la práctica enoturística: un hotel de 12 habitaciones y un restaurante para 150 personas. Cuenta con instalaciones destacadas de nueva generación y avanzada tecnología, enmarcadas por una arquitectura singular a modo de fortaleza medieval, rodeada de jardines y de los propios viñedos. También ofrece además la posibilidad de practicar el deporte de la caza en un coto propio y realizar rutas a caballo.
En cuanto a Bodegas López Panach, son de reciente creación, y están situada en un entorno natural dominado por pinares y tierras de cultivo en las que se altera la vid con una gran diversidad de productos hortícolas. Forma parte de la finca El Calaverón localizada a unos 10 kilómetros de Villarrobledo y a la cual se puede acceder por el camino de Minaya. Esta bodega forma parte de una explotación agrícola integral con viveros propios, lo que les permite una esmerada selección de las variedades de vid, cultivando aquellas que mejor se adaptan al tipo de vino que elaboran.
La Jaraba es otra de las bodegas de última generación ideada para convertirse en un Pago, para lo que reúne los requisitos fundamentales: está integrada dentro de la propia explotación vitícola y orientada a la elaboración de vinos de reserva y grandes reservas con una cuidada elaboración y selección. Las instalaciones de la bodega se hallan en un marco incomparable, rodeadas de pinos y monte bajo y al pie de los viñedos. Para la crianza, cuenta con 4.000 metros cuadrados en el subsuelo, bajo los diferentes niveles que tiene el edificio; su capacidad permite la crianza simultánea de vinos de tres cosechas.
Y por último, la fábrica de queso artesanal Campayo, que puede ser el broche final del itinerario natural Caminos del Vino en Villarrobledo. Está ubicada en la finca Cuarto Perea» situada a unos 9 kilómetros de Villarrobledo por la carretera que va a Minaya. Se trata de una explotación ganadera integral, con más de 3.000 ovejas de raza manchega de las que obtienen leche de primera calidad, materia prima indispensable para la elaboración del queso manchego que se distingue por un sabor y aroma inigualable. Campayo realiza visitas guiadas y cata de sus productos previa concertación.