La Escuela de Magisterio de Albacete lleva semanas advirtiendo de que no se rendirá y está cumpliendo su palabra. Se niega a que la convergencia europea se vuelva en su contra cuando no iba sino a abrirle puertas. No acepta el nombre de Facultad de Educación Infantil y Primaria porque tal denominación alejaría a Magisterio, con sus docentes y alumnos, del resto de las universidades europeas y españolas, de los másteres, de los doctorados y de los intercambios con centros extranjeros. Así, la escuela avaló primero la creación de una Plataforma en Defensa de la Facultad de Educación y ahora se ha reunido con el resto de las escuelas de Castilla-La Mancha para plantar cara al rector, Ernesto Martínez Ataz, ante lo que considera más una terquería que una decisión fundamentada.
Los directores y las plataformas de las escuelas de Albacete, Cuenca, Ciudad Real y Toledo han consensuado los argumentos con los que volverán a intentar que Martínez Ataz dé su brazo a torcer. Y es que consideran «inadmisible» que ahora que las escuelas de magisterio pueden alcanzar su objetivo de convertirse en facultad se queden limitadas en su proyección docente e investigadora.
La clave
«La denominación propuesta no tiene correspondencia alguna con universidades españolas -insisten los afectados- y mucho menos europeas. En ambos casos, los grados de maestro se imparten en facultades de educación a secas o con diferentes denominaciones añadidas según otros títulos que se imparten en ellas».
Los directores de las escuelas temen por el futuro de los alumnos de Castilla-La Mancha, que estarán en situación de desventaja. No sólo verán limitados sus estudios de posgrado, además no podrán atender las demandas del mercado laboral en igualdad de condiciones.
Para los directores y plataformas, la Junta de Gobierno del próximo día 12 marcará un antes y un después, ya que es aquí donde el rector pretende aprobar la denominación de Facultad de Educación Infantil y Primaria, frente a la tan deseada Facultad de Ciencias de la Educación.
«En aras a la optimización de los recursos materiales y personales, es importantísimo que todos los medios utilizados para la formación de profesionales titulados en el ámbito de la Educación se concentren en una misma facultad y no se dupliquen innecesariamente esfuerzos», recuerda el manifiesto ratificado por las cuatro escuelas.
Las cuatro escuelas quieren una Facultad de Educación y Formación del Profesorado y se preguntan sorprendidas «cómo unos administradores se empeñan en legislar en contra de los administrados sin que alcancemos a ver cuáles son las verdaderas razones de esta propuesta que, repetimos, parece que está planteada más como terapia preventiva que como estímulo al trabajo de quienes formamos las actuales escuelas de magisterio».
La Escuela de Magisterio de Albacete nació hace 167 años y, ahora, con la adaptación de las universidades al sistema europeo, se encuentra con una oportunidad histórica, la de conseguir la tan ansiada Facultad de Educación. Sin embargo, esta puerta, que tantas décadas le ha costado abrir a esta escuela, está a punto de cerrársele por cuestiones que nadie alcanza a entender. Si la Escuela de Magisterio se queda en simple Facultad de Educación Infantil y Primaria se perderán titulaciones como Logopedia, Pedagogía o Educación Social, así como no se podrán impartir másteres y posgrados.
El centro, que en estos momentos es el que más alumnos tiene de toda la Universidad de Castilla-La Mancha, con un millar de estudiantes en lista de espera, no podría generar titulaciones que ya está demandando el sistema educativo, argumento que se suma al resto para que docentes y alumnos no renuncien a su reivindicación.