Cofares, la mayor distribuidora de productos farmacéuticos de la provincia de Albacete, recibía ayer las primeras 30.000 dosis de la vacuna de la gripe A. Los fármacos, que no llegarán a las farmacias, se enviarán a la Delegación Provincial de Salud y Bienestar Social, que será la encargada de distribuirlos entre los centros de salud y hospitales.
El almacén albaceteño, como ya es tradicional en esta época del año, no para. Y es que de él y de su organización depende que la provincia no sufra desabastecimiento de medicamentos. Ayer la novedad era la llegada de la vacuna contra el nuevo virus, procedente del laboratorio Glaxo, pero a diario Cofares reparte entre todas las oficinas de farmacia de la provincia miles de productos. La distribuidora farmacéutica mueve a diario más de 200.000 euros.
Laberinto
El almacén albaceteño de Cofares, una nave perfectamente organizada, está formado por hileras interminables de todo tipo de productos, desde aspirinas hasta muletas o potitos. Dentro del laberinto de fármacos, cremas, mascarillas, apósitos, productos dietéticos y un sinfín de medicamentos de nombres impronunciables, también hay una cámara de seguridad reservada a los estupefacientes y cámaras frigoríficas para aquellos fármacos que necesitan conservarse en frío. Todo está perfectamente ordenado y controlado por una plantilla de dieciocho personas que conoce el almacén como si de su propia casa se tratara. Todo se organiza con un programa informático, pero si las nuevas tecnologías fallaran, la experiencia de los trabajadores salvaría del apuro.
Así lo ponía ayer de manifiesto la directora técnica de Cofares, Mercedes Madaleno, quien explicó que la clave está en la comunicación diaria con la oficinas de farmacia. Los boticarios, ya estén en la calle Ancha o en Nerpio, informan puntualmente de la situación de sus provisiones, con el fin de que la distribuidora se encargue de reponer antes de que una farmacia se quede sin productos tan importantes como, por ejemplo, la insulina.
No obstante, Cofares visita dos veces al día las farmacias de la provincia y cuatro las de Albacete capital, a través de sus once rutas. Ni el hielo ni las nevadas del invierno han impedido nunca que una medicina llegue a su destino.
Y es que el almacén albaceteño de Cofares lleva veinte años trabajando con más de trescientas oficinas de farmacia de Albacete y Cuenca, con el compromiso de no fallarles. Los conductores recorren a diario cientos de kilómetros, llegando a puntos tan complicados como Nerpio, Vianos o Villaverde del Guadalimar. La clave está en que la farmacia que pida un medicamento por la mañana lo tenga ese mismo día.
Cofares se encarga además de recoger los fármacos que se reciclan en las oficinas y colabora tanto con la Delegación Provincial de Salud como con el Colegio de Farmacéuticos, así como trabaja, a través de su fundación, con organizaciones no gubernamentales como Cáritas.
En estos momentos, lo que más demandan las farmacias albaceteñas son los productos que suelen recetarse en cuanto llegan los cambios de temperatura, que no son otros que los antigripales o el paracetamol. En septiembre se disparó la demanda de mascarillas y geles de alcohol, con motivo de la gripe A, pero ahora parece que el temor al virus se ha calmado.