Djilali Boussiri, uno de los procesados por la Audiencia Nacional por su presunta integración en organización terrorista islamista, vivió en Hellín durante varios años, donde trabajó en tareas agrícolas. Posteriormente este argelino vivió en diversos lugares del país, hasta que en enero del 2007 fue detenido en Reus (Tarragona), donde era imán de una mezquita.
Además de esta residencia en Hellín, que según el sumario del magistrado Eloy Velasco duró al menos tres años, compartió casa (en el número 48 de la hellinera calle Camino) con Lakhdar Ouhnane, hermano de Daoud Ouhnane, considerado uno de los autores materiales del atentado del 11M en los trenes de cercanías de Madrid, quien vivió en Villarrobledo y Las Pedroñeras.
Red de Bin Laden
Boussiri estuvo privado de libertad dos años en relación con el sumario que investiga el auxilio de una red islamista a los autores del atentado del 11-M.
Se le considera, en concreto, el intermediario y contacto con Daoud Ouhnane, cuando éste huyó a Irak. La Policía aportó a las investigaciones contactos telefónicos y una transferencia de dinero. El juez considera que el grupo de siete procesados (la mayoría detenidos en un piso de Santa Coloma de Gramanet (Barcelona) no se limitaba a dar un apoyo ocasional a los terroristas, sino que su apoyo y cooperación necesarios para los atentados.
Esto sería así, según el auto deljuezo, del 2 de noviembre, dentro de «una organización estructurada y prolongada en el tiempo» que forma «una célula islamista radical vinculada con Ansar al Islam -organización en cuya cúspide se encuentra el número 2 de Bin Laden, Ayman al Zawahiri».
En el auto del juez Eloy Velasco, de la Audiencia Nacional, se acusa a Djilali Boussiri de un delito de integración en organización terrorista islamista, que puede castigarse con una pena de seis a doce años de prisión.
Básicamente, la investigación fue cristalizando para desmontar la red de apoyo a los terroristas del 11-M; sin embargo, ahora el auto del juez da un paso más y acusa directamente a los componentes de esa red de pertenencia (no de mero apoyo) a organización terrorista, lo que supone un agravamiento de la acusación.
En sucesivas actuaciones judiciales, se da por hecho que Daoud Ouhnane (uno de los fugados tras los atentados) fue uno de los autores del atentado. Matizan los jueces (por ejemplo, en la sentencia de la Audiencia Nacional de la Operación Tigris) que aunque aún no han sido juzgados en España «la condición de terrorista de todos ellos debe considerarse suficientemente acreditada (ante el elevadísimo cúmulo de elementos indiciarios existentes en tal sentido, sin que esta afirmación prejuzgue en absoluto su culpabilidad o inocencia, al menos en el plano formal».
Según los datos aportados por la Policía a la Audiencia Nacional, es posible que tres de los cuatro terroristas que huyeron tras el 11-M hayan muerto; sólo se considera aún vivo, aunque en paradero desconocido, a Said Berraj, que huyó por Bélgica.