La Escuela de Pilotos de la OTAN ya se ha convertido en una realidad para Albacete de la mano de una ceremonia sobria y un tanto descafeinada lejos de toda la expectación que se había generado a su alrededor desde que se anunciara su llegada a Albacete hace casi tres años y que incluso ayer tuvo una muestra con la presencia de una escueta representación del movimiento antimilitarista a las puertas de la Base Aérea de Albacete.
De hecho la ceremonia contó con una representación institucional alejada de los grandes actos no ya sólo por la justificada ausencia de la ministra de Defensa, Carmen Chacón, de visita a las tropas españolas en Afganistán (aunque mandó a su segundo, el secretario de Estado de Defensa, Constantino Méndez), sino por la ausencia de numerosas autoridades regionales como el presidente regional, José María Barreda, (que mandó a la ceremonia al consejero de Ordenación del Territorio y Vivienda, Julián Sánchez Pingarrón), aunque sí estuvo el presidente de las Cortes de Castilla-La Mancha, Francisco Pardo (que fue uno de los impulsores de la llegada del TLP a la ciudad en su etapa de secretario de Estado de Defensa), acompañado de la alcaldesa de Albacete, Carmen Oliver, y del presidente de la Diputación, Pedro Antonio Ruiz Santos.
La ceremonia, que tampoco contó con el espectáculo que suponen las exhibiciones aéreas propias de la llegada a Albacete de los mejores pilotos de combate de la Alianza Atlántica, se limitó a unas palabras del jefe del Estado Mayor del Aire, el general José Jiménez Ruiz, y al izado de las banderas de los países participantes en el Programa de Liderazgo Táctico de la OTAN (TLP, siglas en inglés de Tactical Leadership Programme), eso sí acompañados de cada uno de los himnos que fueron interpretados por la Banda de Música del Ejército del Aire con sede en la localidad murciana de San Javier.
Apenas fueron treinta minutos de ceremonia, sin ningún tipo de parafernalia más allá de los protocolarios saludos, que sirvió para que el jefe del Estado Mayor del Aire desgranara, en un discurso pronunciado en castellano y en inglés, algunos de los objetivos que se persigue con este programa que radican fundamentalmente en la mejora de la coordinación de las fuerzas aéreas de los países miembros de la OTAN.
El general Martínez Ruiz recordó que con el entrenamiento que se dará a las tropas de la Alianza Atlántica en Albacete se pretende mejorar «la eficacia de las fuerzas armadas de los aliados» y su «interoperabilidad».
Catalizador de desarrollo
España como país anfitrión trabaja con el reto de convertir al TLP en Albacete en un «centro de referencia para los pilotos de nuestras naciones, como un catalizador de desarrollo de nuestras capacidades», admitió el jefe del Estado Mayor del Aire.
Jiménez Rubio destacó la importancia del factor humano «porque la tecnología «no es la solución a todos nuestros problemas» y aseguró que para ello el TLP reunirá en Albacete a los «mejores hombres y mujeres que están dispuestos a trabajar para sacar el máximo partido». Se mostró «orgulloso» de que España acoja al TLP y auguró un «futuro brillante» a su implantación en Albacete «con la llegada de jóvenes de diez naciones comprometidos por seguir trabajando por la paz y el bienestar de nuestra sociedad».
Consideró que la implantación de la Escuela de Pilotos de la OTAN en Albacete supone «además de un reto» una «oportunidad» para demostrar que «tiene un futuro brillante plagado de éxitos del TLP en España».
Su discurso dio paso al izado de doce banderas, la del programa TLP, la de Cuartel General Aliado en Europa (Shape de las siglas en inglés Supreme Headquarters Allied Powers Europe) y la de los diez países participantes en orden alfabético en inglés (Bélgica, Dinamarca, Francia, Alemania, Grecia, Italia, Holanda, Reino Unido y Estados Unidos) con la española en último lugar al ser el país anfitrión. Las banderas fueron izadas, al ritmo de cada uno de los himnos nacionales por representantes de cada una de las delegaciones.
El acto concluyó con el saludo del jefe del TLP en España, el coronel Ignacio Bengoechea, a las autoridades presentes y a las delegaciones de cada uno de los países, encabezadas por los respectivos jefes del programa en cada uno de los países miembros.