Alrededor de 20 enfermos de alzheimer del Centro de día de A.f.a. (Asociación de familiares de enfermos de alzheimer y otras demencias seniles), han podido disfrutar de la visita de varios perros adultos y cachorros acompañados de voluntarios de la protectora del Arca de Noe.
Se trata de una de las actividades innovadoras que A.f.a. quiere llevar a cabo en colaboración con la asociación protectora de animales de Albacete. En concreto, esta Terapia con Animales es el comienzo de un posible proyecto que se llevará a cabo en el futuro.
La responsable de esta primera experiencia es Carmen García fisioterapeuta de A.f.a. Albacete. Carmen, una apasionada de los animales y socia de la asociación del Arca de Noe, tenía en mente el poder llevar a cabo este encuentro entre enfermos y animales domésticos. Además, desde el Arca de Noe también se había propuesto hacer algo similar, pero «hasta el momento nunca había acabado de fraguar, y hoy son los propios voluntarios los que traen a los perros», señala la fisioterapeuta.
Durante este primer encuentro, los enfermos han podido conocer, tocar, peinar, dar de comer y jugar con los animales, por lo que tras estudiar los resultados de la actividad, se intentará repetir esta bonita experiencia.
Beneficios
Son muchos los beneficios demostrados producto del contacto de los animales con personas que sufren cualquier tipo de discapacidad y en particular con enfermos con demencia. Desde el punto de vista físico, les estimula y obliga a acercarse al animal, tocarlos y cogerlos en brazos.
Desde el punto de vista cognitivo, estimula recuerdos anteriores de animales con los que ellos han convivido; y emocionalmente, sobretodo los perros, son muy afectivos y cariñosos, por lo que la comunicación entre ellos es muy buena.
Hay que tener en cuenta que esta toma de contacto, disminuye el nivel de estrés al conseguir bajar la tensión arterial y disminuir el número de pulsaciones, traduciéndose en un ejercicio muy relajante para los participantes.
Asimismo, esta demostrado que con el cuidado de un animal se consigue aumentar el nivel de responsabilidad del enfermo. «En algunas residencias geriátricas tienen adoptados patos o perros que participan en las actividades y vida de los mayores por sus beneficios».
En A.f.a. trabajan con unos 50 enfermos. Además, cuentan con asistencia psicológica para los familiares y disponen de fisioterapeutas a domicilio, por lo que el espectro en el que actúa la asociación es muy amplio, «trabajamos no solo con el enfermo, sino también con el cuidador principal», resalta Carmen.