Proteger a la naturaleza y vigilar que otros no la dañen. Su propio nombre lo indica, Servicio de Protección de la Naturaleza, más conocido como Seprona, y se encarga de un amplio elenco de actuaciones encaminadas a proteger el medio ambiente. Su labor va desde el control de las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera hasta la vigilancia de la caza en la provincia, pasando por tareas de supervisión para evitar que se construya en parajes protegidos o trabajar en la prevención y en la investigación de incendios.
«Somos sin duda la especialidad de la Guardia Civil que más tareas tiene encomendadas y que más legislación maneja», reconoce el sargento Alfredo Sánchez, de la oficina técnica del Seprona. Y es que los agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza tienen que dominar leyes de tipo sanitario, otras de tipo urbanístico, de explotaciones mineras o de tenencia de animales domésticos y para cada una de las materias existe legislación regional, nacional y directivas de la Unión Europea, «estamos hablando de cientos de normativas».
Esta ingente labor la tienen que realizar una treintena de agentes repartidos por las ocho patrullas que tiene el Seprona en la provincia en la capital, Aguas Nuevas, Alcaraz, Almansa, Elche de la Sierra, Munera y Riópar.
Durante todo el 2008 el Seprona formuló un total de 1.860 denuncias administrativas lo que supone un descenso considerable con respecto al 2007 cuando se realizaron 4.173.
Una de las tareas fundamentales de los agentes del Seprona es vigilar y controlar la caza en la provincia en sus diferentes aspectos. De hecho, controlan las monterías, los cotos de caza, que no se usen cebos envenenados o que las licencias de caza estén en regla.
Precisamente este hecho hace que casi una de cada cuatro denuncias formuladas por los agentes del Seprona en la provincia estén relacionadas con la caza. Así, de las 1.860 denuncias formuladas por los agentes del Seprona ante la autoridad administrativa, 444 estaban relacionadas con la caza.
Programa Antídoto
De hecho, todos los años llevan a cabo el programa Antídoto, de vigilancia contra el uso de cebos envenenados «aunque lo cierto es que cada vez se utilizan menos porque la gente se va concienciando y por las denuncias que se formulan», admitió el sargento Alfredo García, que explicó que la utilización de cebos envenenados es un delito. No obstante, reconoce que el planteamiento de la normativa, que considera responsable también de la colocación del cebo envenenado al titular del coto ha hecho que se hayan incrementado las denuncias de particulares y se haya reducido la colocación de cebos.
También durante el año pasado se realizó un especial hincapié en la lucha contra el furtivismo en la caza y la pesca, y otro de vigilancia y seguridad en las cacerías.
De hecho una de las operaciones más importantes realizadas por el Seprona en lo que va de 2009 está relacionada con la caza. Se trata de la conocida como operación Harry sobre robo de galgos empleados para la caza que se cerró en Albacete con 25 detenidos y que contó con una importante participación de los agentes del Seprona.
Relacionado con la caza, el Seprona tiene este año dos novedades importantes, la regulación de la cetrería como actividad de caza autorizada y que en cada puesto de caza mayor sólo puede haber una escopeta «buscando aumentar la seguridad y evitar los accidentes».
Pero el Seprona también realiza otras muchas funciones. Las denuncias por residuos, bien sean sólidos urbanos como tóxicos o peligrosos, también suponen una parte importante del trabajo de los agentes (fueron 385 durante el 2008).
259 denuncias por animales
Además, se formularon 259 denuncias por tenencia de animales domésticos, la mayoría por no llevar el obligatorio microchip pero también por maltrato de animales o por tenencia o daños de especies protegidas. De hecho durante el año pasado se recuperaron 94 especímenes de fauna desde águilas perdiceras, búhos reales, cernícalos o ratoneros. Algunos aparecen muertos por colisiones con vehículos o por los tendidos eléctricos pero otros resultan heridos y se trasladan al centro de recuperación de la carretera de Ayora.
Para este año el Seprona tiene un programa especial de vigilancia de canteras, especialmente a cielo abierto, que el año pasado originó 128 denuncias, y otro denominado Paciap (Programa Anual de Control Integral de Actividades Pesqueras) para el control de la venta de pescado inmaduro en la provincia.