La Sección 1ª de la Audiencia Provincial vivió ayer la primera vista del juicio en el que cinco personas se sientan en el banquillo, acusadas de varios delitos relativos a la prostitución, contra los derechos de los ciudadanos extranjeros y contra la salud pública; en la que los inculpados negaron ser autores de los hechos por los que están siendo procesados.
Antes del comienzo, uno de los abogados solicitó la nulidad del juicio, al considerar que la policía se excedió en el registro, petición que deberá esperar al capítulo de conclusiones, como explicó el presidente del tribunal.
La primera en declarar, fue M.M., que además de ser compañera sentimental del dueño del club de alterne, ubicado en Alcaraz, en el que las chicas practicaban la prostitución, ejercía de encargada en el mismo y como tal se enfrenta a 29 años y medio de cárcel.
La joven, de nacionalidad paraguaya, negó ser la encargada, afirmando ser una prostituta más. En esta misma línea, negó conocer como llegaban las chicas al local o si eran traídas por el acusado A.E.C. a cambio de 2.200 euros, que las mujeres debían pagar prostituyéndose. También aseguró que era falso que ella hiciera las cuentas con el propietario, ni que se multara a las chicas por excederse en el tiempo con los clientes, ni que se diera una cantidad al club por los pases, a pesar de haberlo afirmado ante la policía y el juzgado.
La acusada explicó que ella no había dicho la mayor parte de las cosas que aparecían en su declaración y que todo era debido a malentendidos lingüísticos, ya que ella, a pesar de llevar dos años en España y ser de Paraguay, sólo hablaba guaraní y no comprendía bien.
El propietario
El siguiente en prestar declaración fue el propietario del club, A.R.S., que también se enfrenta a casi 30 años de prisión, que explicó que en su local se tomaban copas y que había chicas que ejercían la prostitución, de la que él no se lucraba, ya que sólo les cobraba por la estancia 20 euros y otros 16 por la comida. Además de venderles sábanas y preservativos y llevarse la mitad de las copas a las que los clientes las invitaban. En referencia al otro acusado, A.E.C., aseguró conocerlo de vista y reconoció que le había ofrecido chicas para su club, como le ofrecían otros muchos clientes, asegurando sin embargo y con rotundidad «yo no he pagado por ninguna chica».
En cuanto a las libretas que se encontraron, en las que se anotaba la deuda de las prostitutas, afirmó que no procedía del dinero que se había pagado para traerlas, sino de prestamos que él les hacía, para que enviaran dinero a sus familias y que casualmente en cuatro casos era de 2.800 euros. Cantidad que según el fiscal provenía de los 2.200 euros que pagaba al otro acusado, a los que se sumaban 600 de los que él se lucraba. Algo que declaró anteriormente.
El captador
En tercer lugar declaró A.E.C., que se enfrenta a 27 años de cárcel y que con su mujer (huida) presuntamente captaba a chicas en Paraguay y las traía a diferentes clubes, algo que negó de principio a fin.
En ese sentido, afirmó que «nunca ofrecí a A.R.S. traerle una chica» y que sólo le conocía porque su sobrina trabajaba en el club.
Si que reconocíó, sin embargo, haber recogido a dos mujeres en el aeropuerto de Barcelona y haberlas llevado, aunque aseguró desconocer que iban a ejercer la prostitución, ya que sólo había ido por ellas, porque eran familia de su mujer. En cuanto a las libretas que había en su casa a nombre de su esposa, en las que se detallaban los gastos de ese viaje y de otro y aparecían teléfonos de multitud de clubes de alterne, negó saber nada de eso, a pesar de que en la misma se reflejaban 300 euros de comisión para él.
Por último declaró la pareja que presuntamente financiaba los viajes de las chicas, que se enfrentan a 9 años y medio de prisión. La mujer explicó que simplemente dejaba dinero a la gente de su país (Paraguay) que estaba en España, porque tenía dinero para ello. «siempre me sentía bien al ayudar a la gente». Por su parte, su compañero negó también cualquier implicación delictiva asegurando «nos han ensuciado estas mujeres con una denuncia falsa».