El pasado jueves visitó la ciudad de Albacete Cecilia Rodrigo, única hija del legendario músico Joaquín Rodrigo, para ofrecer en el Casino Primitivo una charla titulada Todo sobre mi padre. Cecilia Rodrigo preside la Fundación Victoria y Joaquín Rodrigo, que trata de difundir entre niños y jóvenes la obra de este ilustre compositor, autor de piezas inmortales como El concierto de Aranjuez.
-¿En qué aspectos centra su conferencia?
-Yo no la llamaría conferencia, esa me parece una palabra de mucha responsabilidad; digamos mejor una charla informal en torno a mi padre. El título es Todo sobre mi padre, aunque, como es evidente, hay cosas que no cuento. Abordo fundamentalmente el lado humano, y cuento algunas de mis vivencias personales a su lado, cuestiones éstas que ni siquiera los más eruditos de la figura de Joaquín Rodrigo conocen. Y relato también alguna que otra anécdota.
-¿Cuál es el primer recuerdo que tiene de su padre?
-El primer recuerdo que tengo es el de un cascabel. Me cosían un cascabel al vestidito cuando yo era muy pequeña. Como mi padre era ciego, así sabía donde estaba. Ahí empecé a darme cuenta de que tenía un papá diferente.
-Un cascabel, un objeto muy musical.
-Así es. En mi casa, como es lógico, la música estaba siempre presente. Además, mi padre me dedicó una obra para piano, titulado El álbum de Cecilia.
-¿Qué hace especial a Joaquín Rodrigo?
-Su proceso de trabajo. Al ser invidente, debía dictar las partituras a un copista, nota a nota, compás a compás, con la complicación que ello supone. De hecho, este proceso resultaba más largo que la composición en sí misma.
-¿Qué diferencia a Rodrigo de sus contemporáneos?
-Sin duda, su estilo como compositor, basado en la melodía. Además, fue el gran innovador de la técnica de la guitarra española, a la que dio un nuevo protagonismo como instrumento solista. Fue diferente a sus contemporáneos. Su camino se resume en su epitafio: «Mi vaso es pequeño, pero bebo de mi vaso». Siguió su propio camino, sin atender a las modas. Y le fue bien.
¿Cree que la figura de Joaquín Rodrigo está tratada como se merece?
-Mi padre tiene una dimensión universal. Precisamente acabo de llegar de un festival de tres días dedicado a Joaquín Rodrigo en una universidad americana. Esto sería algo insólito en España. Pero en este país es venerado y apreciado. Y aunque es cierto que nadie es profeta en su tierra, y que todos queremos más, sería ingrata si me quejara.
-Usted está al frente de la Fundación Victoria y Joaquín Rodrigo.
-Así es. Soy la única hija de Joaquín Rodrigo. A raíz de la muerte de mis padres decidí reunir la amplia documentación que había en mi casa para crear un archivo. Quizá, por cierto, uno de los archivos musicales más ricos de España, ya que mis padres nunca tiraron un papel. Además hay documentos audiovisuales, cuadros y demás objetos. Muchos estudiosos vienen a consultar estos fondos informatizados a nuestra casa museo de Madrid.
-¿Cree que se debería hacer una labor de difusión de la música clásica?
-Desde luego que sí. Yo siempre he dicho que esa es una tarea que debe llevarse a cabo desde las universidades. El pop nos come. Aunque gracias al pop mucha gente ha conocido la obra de Joaquín Rodrigo, por las numerosas versiones que se han hecho de El concierto de Aranjuez.