La Peña Taurina de Tarazona de la Mancha está celebrando este fin de semana las XX Jornadas Taurinas. Como experto en la materia, el albaceteño Javier López-Galiacho ha participado en este encuentro.
-Como presidente del Círculo Taurino Universitario Don Luis Mazzantini, ¿con qué propósito surgió esta institución?
-El Círculo lo creamos el profesor Manuel Ollé en 1990 y yo, con la idea de promocionar y defender la integridad del espectáculo taurino dentro de la Universidad española. Su sede ha pasado del Colegio Mayor San Pablo, que dirigí, a la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, de la que soy profesor titular de Derecho civil.
-¿Qué actividades concretas llevan a cabo?
-Han sido muchas y variadas como conferencias, coloquios, visitas a ganaderías, capeas, etc. Pero de lo que nos sentimos orgullosos es de haber creado el premio nacional Joaquín Vidal, como homenaje a este recordado y admirado crítico taurino de El País, fallecido en 2002. Este premio, que alcanza su X edición, lo han recibido personalidades como el presidente Espada, el senador Arévalo, ganaderos como Victorino o Pablo Romero, o toreros de la talla de Curro, César Rincón, Antoñete o Esplá. Se premia la autenticidad e integridad en los valores de la Fiesta.
-¿Quiénes componen el Círculo Taurino Universitario Don Luis Mazzantini?
-Cualquier miembro de la comunidad universitaria como alumnos, profesores, o postgraduados. Nos reunimos en una de las peñas con más solera de Madrid, La filosera del farmacéutico y amigo El Yayi, un encuentro de personas que amamos los toros, el flamenco, y la gastronomía.
-¿Es el toreo una fiesta con proyección de futuro?
-Tiene difícil futuro. El espectáculo está bastante adulterado. La bravura escasea. El toreo se ha funcionarizado. Es un espectáculo bellísimo pero en decadencia. Las televisiones le han dado la espalda y no apuestan porque la publicidad no invierte al ser un espectáculo políticamente incorrecto. Antes la Fiesta estaba metida en las cafeterias, las peluquerías, los medios, ¿Quién habla hoy de toros?. El tema es muy serio.
-¿Qué papel juega actualmente la juventud en el toreo?
-Prácticamente ninguno. Un joven no puede pagar 20 o 30 euros por una entrada. Se ha perdido una oportunidad de oro para difundir la Fiesta en colegios o universidades. Si el joven conoce la Fiesta auténtica, la de la emoción y verdad, quedaría enganchado para siempre. El joven ama el riesgo. Ahí tiene el éxito de la Formula 1 o las motos. De cien jóvenes, sólo cinco te sabrían decir quién es José Mari Manzanares o qué es una chicuelina. Además, es un «bajonazo» suprimir del concurso de la plaza de Albacete la ayudas a jóvenes.
-¿Considera que el mundo de los toros está amenazado por diversas asociaciones o movimientos sociales?
-Los antitaurinos han existido siempre. No me preocupan lo más mínimo. Que nos respeten y punto. Pero para nosotros el enemigo está dentro de la Fiesta. El espectáculo no es auténtico, está adulterado. La afición no reacciona porque prácticamente no existe, la han echado de las plazas. El taurinismo profesional ha matado la gallina de los huevos de oro. A ver qué pasa ahora con la crisis y los ayuntamientos que subvencionan la Fiesta en quiebra técnica…
-¿Cómo convencería a alguien que no es aficionado a los toros de la belleza e importancia de esta fiesta?
-En cuanto a su belleza le pondría el vídeo de la célebre corrida de victorinos en Madrid de 1982. Aún lo siguen comprando en el extranjero. No he visto algo más arrebatador y emocionante. Sobre su importancia para España recordaría que el toro bravo es un animal para la lidia, en un zoológico se moriría, y además el desastre medioambiental que supondría su erradicación con el millón de hectáreas de dehesas protegidas de la especulación gracias a la cría y lidia del toro, especie única en el mundo.