Las dificultades económicas obligan a movilizar el dinero, aunque sea en pequeñas cantidades o se quede en la simple demanda de un pago, sin necesidad de una respuesta en forma de billete. Así surgen los morosos, gente consciente de que debe «unas pelillas» pero que no las paga. De esta manera, las empresas encargadas de cobrar a estos sectores aseguran que la actual crisis ha incrementado la demanda de sus servicios. Una realidad, arraigada al actual marco socioeconómico, que también revela una subida en el número de morosos. En esa línea, la compañía El Payaso Cobrador señala que como consecuencia de la crisis el aumento de sus servicios «ha incrementado considerablemente» y afirma que Albacete y Murcia «son dos de las provincias en las que más cuesta cobrar las deudas».
De hecho en esta provincia la entidad tuscobros.com ha triplicado el número de expedientes en los que trabaja en el último año, de acuerdo con las explicaciones del gerente, Juan José Panizo. En esa línea, asegura que han pasado de 8 en 2007 a contar con 26 en 2008. No obstante, la empresa reconoce que en torno al 35% del aumento se debe directamente a la crisis económica y el porcentaje restante es debido «a la propia evolución» de la compañía.
Por su parte, otras entidades como es el caso del Cobrador del Frac, van más allá y sitúan el incremento en la contratación de sus servicios en torno al 50% , «especialmente a nivel de empresas», según aclara su director comercial, Juan Carlos Granda. Sea como sea, el aumento en la demanda de los servicios de cobro a morosos es una realidad que las propias entidades reconocen. Asimismo, las empresas consultadas coinciden en afirmar que es en la construcción en el sector que más reclaman sus servicios «y en áreas relacionadas con él».
Uniforme de trabajo
En cualquier caso, el uniforme de trabajo también plantea las características propias de este oficio y varía entre hombres trajeados hasta otros vestidos de payaso. Una imagen molesta si te acompaña durante todo el día exigiendo el pago de una deuda. Asimismo, las técnicas empleadas varían en función del deudor pero todos se basan en «conocer a la persona en cuestión».
Las compañías consultadas coinciden en asegurar que cuanta más documentación se tenga del moroso más fácil será cobrar la deuda. Además, desde El Payaso Cobrador explican que su labor consiste «en perseguir al moroso para que pague lo que es de ley», algo que por otro lado «quien contrata estos servicios no tiene tiempo para hacer». Asimismo, esta compañía reconoce que son «moscas cojoneras» pero manteniendo siempre la educación.
No obstante, Granda asegura que «todo depende de la actitud del moroso», aunque, el procedimiento es similar y «lo primero es realizar la notificación al deudor y después actuar según su respuesta». En la medida que éste tenga una actitud conciliadora, «que existen casos», con mayor facilidad y agilidad se solucionará el conflicto. De hecho, apunta que hay gente que cuando recibe esta notificación paga inmediatamente, pero también los hay que deciden continuar con su deuda e ignorar las reclamaciones de los cobradores de morosos.
Esta actividad genera reacciones de todo tipo pero también pone de manifiesto un gran ingenio por parte de las compañías que ofrecen los servicios para cobrar las deudas. Desde el Cobrador del Frac explican una curiosa técnica empleada para cobrar a una pareja de novios que no había pagado el banquete de bodas: «Sacamos el listado de los invitados y llamamos a algunos para decirles que debían pagar un cantidad de dinero porque su cubierto no había sido desembolsado en tal boda». De esta forma consiguieron que los invitados presionaran a los novios para que pagasen el banquete.
Pero, no existe un perfil definido del moroso, ni tampoco una actitud característica cuando éste descubre que su deuda está en manos de una compañía de cobro a morosos. Aunque, desde El Payaso Cobrador sí se atreven a afirmar que por lo general «el deudor suele ser un sinvergüenza, que busca cogerte a la primera». E incluso hablan de denuncias falsas por agresiones, insultos o cualquier otra artimaña legal. Además, apuntan que las alegaciones a la hora de no pagar son de lo más variopintas. De hecho, sostienen que es fundamental «bordar fino pero con contundencia», para evitar complicaciones posteriores.
Vía judicial
En cualquier caso, recurrir a la vía judicial para cobrar una deuda es algo compatible con estas empresas, de acuerdo con las indicaciones de El Payaso Cobrador: «Se pueden emprender las dos vías y cuando el problema se soluciona con una se paraliza la otra, pero entre tanto pueden transcurrir de forma paralela».
Aunque, desde El Cobrador del Frac sostienen que «es más rápido y más eficaz recurrir a nuestros servicios porque los juzgados están colapsados y es muy difícil cobrar a través de ese sistema». No obstante, la legislación ampara esta actividad a través de la ley de antimorosidad de diciembre de 2004, como explica Paizo, quien apunta que «el monitorio es un proceso especial, que ha tenido y tiene eficacia reconocida en muchos países europeos, y que otorga una tutela o protección rápida del crédito dinerario líquido mediante una simple solicitud o petición al Juzgado de Primera Instancia del domicilio del deudor». No obstante, esto sólo se aplica a deudas inferiores a los 30.000 euros.
Sea como sea, siempre han existido personas que no solventan sus deudas a tiempo, o que intencionadamente olvidan que las tienen, como demuestra que algunas de estas compañías, como es el caso del Cobrador del frac, tengan una historia 20 años en España.