PROVINCIA ALBACETE

Por delante de sus ojos han pasado la Primera y a la Segunda Guerra Mundial, conoció la dictadura de Primo de Rivera, fue Alcalde de Férez durante la II República y sobrevivió a la Guerra Civil, la dictadura franquista y a la cárcel de la posguerra.
La época que mejor y con más alegría recuerda es la II República; nos obstante, fue alcalde de Férez durante varios años y se siente «orgulloso» de su trabajo como primer edil.
Entre otras cosas afirma haber traído varios camiones de trigo desde Albacete para repartirlos entre los vecinos de Férez y de su pedanía la Alcantarilla de Jover, con lo que consiguió «acabar con el hambre antes de la guerra». Afirma que «fue y es rojo" porque le gusta la libertad y que en aquellos tiempos, en la sierra no había ninguna».
Rafael también pudo ver perplejo y con sus propios ojos cómo el agua del pantano de El Cenajo subía inundando las tierras de las mejores vegas de la Alcantarilla de Jover y cómo personas subían sierra arriba como él, huyendo del agua con sus burros mientras contemplaban sus casas y todas sus pertenencias ahogadas por el pantano franquista.
Durante la Guerra Civil lo pasó «mal» y según dice, se «hartó de comer lentejas»; después lo metieron en la cárcel dos veces por «defender sus ideas» y hoy todavía recuerda a sus «verdugos» como «si los estuviera viendo en esos momentos». De joven tuvo una novia llamada Emiliana a la que amó «profundamente», pero murió antes de que pudieran casarse, a los 25 años. Se trata de una historia de amor que no ha terminado y que permanecerá mientras Rafael y quienes le conocen la mantendrán en su recuerdo.
Enfermo de pena
Tras la muerte de su novia cayó varios meses enfermo de pena y cuando pudo superarlo, varios años después «se llevó» a Antonia, a quién él llama «la niña de sus ojos». Ya en Férez, un buen día de julio de 1942, casaron a todos los que había «arrejuntaos» y la hizo su esposa. Él la recuerda con mucho amor ya que murió en los 80. El matrimonio tuvo siete hijos y tres de ellos murieron.
Actualmente tiene a sus cuatro hijos -Encarna, Amalio, Tomasa y Jesús-, a sus nueras y yernos a quienes «quiere» como sus «hijos, catorce nietos y seis biznietos.
Como el propio Rafael dice, con su voz calmada y sabia, tiene una historia, una historia larga pero larga, ¿muy larga!».
Afirma que ha conseguido llegar al siglo a base de mucho trabajo, «bondad», comida sana de la huerta, comer «buenos marranos» y no fumar, ni beber «más de la cuenta». Ahora ve la vida cien veces mejor que antes pero dice que en la actualidad «gastamos demasiado».








