ESPAÑA

El punto álgido que encrespó los ánimos se produjo esta semana con amenazas veladas de sanción a los guardias civiles que participasen en la marcha, al contravenir el Régimen Disciplinario interno que les impide participar en actos sindicales. Sin embargo, los convocantes calcularon que sólo de fuera de Madrid acudieron unos 3.000 miembros del Instituto Armado. Eso sí, vestidos de calle para evitar una posible sanción.
Pese a ello, dos de los comentarios más extendidos entre los sindicalistas era la presencia durante todo el recorrido de infiltrados del Servicio de Información de la Guardia Civil, de la Policía Nacional y de agentes del Centro Nacional de Inteligencia, que fueron pillados mientras tomaban fotografías. Asimismo, denunciaron que varios autobuses que se desplazaban a Madrid fueron parados por la Agrupación de Tráfico sin otro motivo que el de demorar su llegada a la marcha. La manifestación duró cerca de tres horas y por primera vez los dos cuerpos de seguridad del Estado caminaron juntos bajo el lema Dignidad económica y profesional para Policía y Guardia Civil. Los gritos más extendidos fueron contra miembros del Gobierno -Rubalcaba súbenos la paga o «Zapatero embustero- y para exigir sus derechos: Equiparación salarial ya o Queremos cobrar como un municipal.
Desde la Región partieron, alrededor de las siete de la mañana de ayer, seis autobuses que transportaban a unos cuatrocientos agentes que quisieron viajar a Madrid y participar en la protesta.








